Perdiguero de Burgos

Durante décadas el Perdiguero de Burgos ha estado casi totalmente olvidado. A pesar de ello, hoy se ha confirmado como un excelente perro de muestra, muy apreciado por sus dotes como cazador de aves y conejos.

Su futuro está, pues, asegurado,

PARA EMPEZAR…

Clasificación general: Razas de perros Grande  

Peso:

Peso Máximo: 30 kg

Peso Mínimo: 25 kg

Clasificación según FCI: Grupo 7

HistoriaAspectoCuidados específicos

Los verdadero orígenes de esta raza son todavía desconocidos; aun así existen dos teorías que, a pesar de no haber sido corroboradas con una información segura, han conseguido cierta aceptación entre los amantes del Perdiguero de Burgos.

Las primeras descripciones que encontramos del Perdiguero datan del siglo XVI, en el libro Diálogos de Montería y arte de ballestería y montería, cuyo autor fue el ballestero mayor del rey Felipe VI, Alfonso Martínez de Espinar; en esta obra se menciona una raza de gran parecido con el actual Perdiguero de Burgos.

Una de las teorías acerca de los orígenes de la raza afirma que el Perdiguero es un braco autóctono que ha ido modificando su fisonomía a lo largo del tiempo para adaptarse a las diferentes exigencias del medio ambiente, y fija su ascendencia en el primitivo Canis familiaris intermedius. La segunda teoría considera que esta raza resultó del cruce entre el Pachón Ibérico y el Sabueso Español.

En cualquier caso, la realidad es que en 1911, año de la creación de la Real Academia Central de Fomento de la Razas Caninas en España, el Perdiguero de Burgos era una raza muy popular entre los cazadores del país; la crianza era satisfactoria, pero sus seguidores no la presentaban en los certámenes de belleza y ni tan siquiera tomaban la precaución de registrar las camadas.

Diferentes acontecimientos llevaron al Perdiguero hasta su casi total extinción. Por un lado, fueron introducidas en España varias razas británicas de mayor nervio y excelente rendimiento. Por otra parte, también contribuyó a dificultar la continuidad de la raza la guerra civil española. La intervención de algunos aficionados,- entre los cuales se halla Gerardo Sadornil, considerado como el recuperador de la raza, hizo posible la supervivencia del Perdiguero de Burgos. El Perdiguero no murió, pero fueron muchos los errores que cometieron aquellos aficionados, sobre todo debido a la mediocridad de los materiales y a la falta de conocimientos básicos para recuperar cada una de las características de la raza. El Perdiguero de Burgos tuvo que superar un largo período de consanguinidad y, aún hoy en día, se está luchando para erradicar las taras que sufrió durante esta recuperación. A pesar de los esfuerzos para recuperar la raza realizados a partir del año 1970, hasta 1985 no se consiguieron los primeros resultados importantes.

Cabeza . Grande y fuerte de cráneo bien desarrollado, cara y hocico fuertes y orejas caídas en tirabuzón. El conjunto cráneo-cara visto superiormente ha de ser moderadamente rectangular con disminución progresiva hacia la trufa, sin dar sensación de hocico puntiagudo. La relación entre la longitud del cráneo y la de la cara es de 6 a 5. líneas cráneofaciales divergentes.

Cráneo: ancho fuerte y de perfil convexo, con surco central bien marcado, abovedado y con cresta occipital poco marcada. Senos frontales acusados.

Depresión fronto-nasal: suave, poco acentuada.

Cara: perfil recto o con ligerísimo acarneramiento hacia la trufa. Ancha en todo su largo no ha de dar sensación de puntiaguda. Caña nasal ancha.

Trufa: marrón oscura, húmeda, grande y ancha con ventanas bien abiertas.

Labios: caídos sin flacidez. El superior cubrirá bien al inferior. El inferior forma comisura labial marcada. Las mucosas han de ser marrones.

Dientes: fuertes, blancos y sanos, mordida en tijera. Existen todos los premolares.

Ojos: medianos, almendrados, preferiblemente oscuros de color avellana, de mirada noble y dulce dando en algunas ocasiones sensación de tristeza.

Orejas: largas y caídas de forma triangular. En reposo; insertadas a nivel de la línea de los ojos. Caen graciosamente en tirabuzón. Sin ejercer tracción han de llegar a la comisura labial y no alcanzarán la trufa. Suaves y blandas al tacto de fino pelo y pie y red venosa marcada. En atención de inserción más alta y colocación frontal más plana.

Paladar: de rosadas mucosas con cuentas bien marcadas.

Altura a la cruz . Machos: de 62 a 67 cm. Hembras: de 59 a 64 cm. Se observa en esta raza un elevado índice de dimorfismo sexual, siendo los machos más homogéneos y las hembras de alzadas más variables y menos corpulentas en general.

Formación: índice corporal mediolíneo. Diámetro longitudinal lo más próximo posible a la alzada a la cruz. Deben buscarse la proporcionalidad y la armonía funcional, tanto en estática como en movimiento.

Cuello . Fuerte y potente; parte ancho de la cabeza y se continúa con ligero ensanchamiento hacia el tronco. Borde superior ligeramente arqueado. Borde inferior con papada bien definida que partiendo de ambas comisuras labiales se presenta doble sin ser exagerada.

Tronco . Cuadrado, fuerte y robusto de potente pecho y costillar, dando sensación de poder y agilidad.

Cruz: bien definida.

Dorso: potente y musculado. Costillas de buen desarrollo, redondeadas no planas. Espacios intercostales bien marcados y amplios a medida que avanzamos hacia las costillas flotantes. El perímetro torácico ha de ser igual a la alzada a la cruz más 1/4 de la misma. Lomo mediano, ancho y musculado, dando sensación de poder.

Grupa: ancha y fuerte. Su inclinación se procurará sea menor de 45º con respecto a la línea dorso lumbar y el suelo. Alzada a la grupa, igual o menor de la alzada a la cruz.

Línea dorso lumbar: recta y horizontal o deseable con ligera caída desde la cruz. Nunca ensillada y sin oscilaciones durante el movimiento.

Pecho: ancho, profundo, alcanza el nivel del codo, musculado y poderoso. Punta del esternón marcada.

Vientre y flancos: vientre moderadamente recogido hacia los genitales. Ijares descendidos y flancos bien marcados.

Cola . De nacimiento grueso e inserción mediana. Se presenta amputada entre un tercio y la mitad de su longitud.

Miembros anteriores . Perfectamente aplomados, rectos y paralelos, fuertes de huesos con cuartillas cortas y pies bien desarrollados.

Espaldas: moderadamente oblicuas, musculosas. La escápula ha de tener aproximadamente la misma longitud del brazo.

Brazo: fuerte y bien musculado, su longitud será 2/3 de la del antebrazo.

Antebrazo: fuerte de hueso con tendones mareados. Recto bien aplomado y con codos pegados al tronco. Su longitud es doble a la longitud total desde la muñeca (huesos metacarpianos) al suelo.

Caña: vista lateralmente poco inclinada es prácticamente la continuación del antebrazo. Fuerte de la continuación del antebrazo. Fuerte de hueso.

Pies: de gato, dedos apretados, falanges fuertes y altas. Uñas oscuras. Tubérculo plantar robusto, muy anchos de almohadillas y duros. Membrana interdigital moderada.

Angulaciones: ángulo escápulo-humeral, próximo a los 100º, ángulo humero-radial; próximo a los 125º.

Miembros posteriores . Potentes y musculados, fuertes de hueso y bien aplomados con angularidades correctas, corvejones bien marcados y desviaciones, dando sensación de potencia y solidez.

Muslos: muy fuertes y con clara apreciación de la musculatura, bien marcada y desarrollada. Su longitud es 3/4 de la de la pierna.

Pierna: larga y fuerte de hueso con una longitud doble a la del metatarso.

Corvejones: bien marcados con nítida apreciación del tendón.

Metatarso: fuerte de hueso y perpendicular al suelo.

Pies: de gato al igual que en los miembros anteriores, aunque ligeramente más alargados.

Angulaciones: ángulo coxo-femoral, próximo a los 100º, ángulo femoro-tibial, próximo a los 120º; ángulo del corvejón; abierto superior a los 130º.

Movimiento . La marcha típica de la raza es un trote económico, suelto y potente sin tendencia a la alteralidad y sin ambladura.

Piel . Elástica pero no despegada, gruesa, abundante de color rosáceo sin manchas. Todas las mucosas serán marrones, jamás negras.

Pelo . Tupido de mediano grosor, corto, liso y repartido por todo el cuerpo hasta los espacios interdigitales. Más fino en la cabeza, orejas y extremidades.

Manto . Los colores básicos del pelo son el blanco y el hígado. Estos colores se mezclan irregularmente dando capas jaspeadas en hígado, hígado canoso, mosqueados en hígado y otras varias combinaciones, según sea predominante el color hígado o blanco y según estén las manchas blancas más abiertas o cerradas. Es características muy frecuente aunque no necesaria de la capa, la mancha blanca nítida sobre la frente y las orejas siempre manchadas de color hígado homogéneo. Los pelos de color hígado pueden formar manchas nítidas bien definidas de dicho color distribuidas irregularmente por la capa del animal. Lo mismo puede suceder con los pelos blancos que pueden formar lagunas de este color sobre la capa sin que sean extremadamente abiertas. No se admiten jamás las coloraciones negras ni los fuegos sobre los ojos y en las extremidades.

Defectos . Leves: perfiles de la cara acarnerados sin exceso, ausencia de algún premolar, mordida en pinza. Línea dorso-lumbar poco sólida. Conjuntiva ligerísimamente visible. Belfos o papadas que sin resultar excesivos se encuentren muy marcados. Cañas o pies no excesivamente débiles. Cicatrices, heridas y escoriaciones durante la temporada de caza. Graves: excluyen de la calificación de excelente; hocicos puntiagudos y cráneos estrechos, ectropión o entropión muy acusado, orejas demasiado largas o de baja inserción, belfos o papadas exagerados, cabezas pobres o pequeñas, ojos claros, ejes cráneo-faciales paralelos, ausencia de varios premolares y caninos no debidos a traumatismos, línea dorso-lumbar ensillada, alzada a la grupa notablemente superior a la alzada a la cruz, aplomos incorrectos débiles o desviados, codos despegados y corvejones de vaca, pelo ondulado o muy largo, aspecto ligero frágil o excesivamente pesado y linfático, carácter desequilibrado, cola sin amputar. Eliminatorios: supondrán la calificación de inepto en confirmaciones de pureza y biotipo; nariz partida o negra, cualquier grado de prognatismo, enognatismo excesivo, despigmentaciones en la trufa, albinismo en la capa acompañado de las mucosas, monorquidismo o criptorquidismo, ejes cráneo faciales decididamente convergentes. N.B: Los testículos serán bien desarrollados y descendidos en el escroto.

Perro de caza de buena talla, de cabeza bien desarrollada, tronco compacto y fuertes extremidades, con las orejas caldas y el pelo corto.

De mirada dulce y muy noble, dócil e inteligente, posee un excelente carácter. Rústico, equilibrado, tranquilo y asentado, es un gran perro de muestra, especialmente indicado para la caza de pelo y pluma en cualquier terreno por su fortaleza y, sobre todo, sus excelentes vientos y método de caza; es tranquilo y posee gran aplomo durante la búsqueda y el cobro de las piezas. Aunque es habitualmente utilizado en la caza menor, también rastrea piezas de caza mayor, en cuyo desempeño demuestra gran bravura. Existe un marcado dimorfismo sexual, pues los machos son más homégeneos, mientras que las hembras presentan alturas más variables y menor corpulencia.

Comportamiento.

Seguro de sí mismo, el Perdiguero de Burgos se comporta inteligentemente; posee un temperamento tranquilo y paciente, por lo que es muy dócil en el adiestramiento. Rústico y potente, es un excelente perro de muestra, especialmente indicado para la caza de conejos y aves. Los cazadores que desean un perro rústico duro y eficaz para cualquier tipo de terreno y clase de caza, encuentran en esta raza lo que desean. Es un excelente cazador incluso en terrenos difíciles y en climas ingratos. Entre sus numerosas cualidades también se halla su afán y constancia en la búsqueda y persecución de las piezas. Su mirada es dulce y refleja gran docilidad e inteligencia. Un aspecto importante de su carácter es sin duda su gran sumisión al hombre.

Cuidados.

La crianza del Perdiguero de Burgos puede considerarse como una de las más duras y complicadas debido a las taras hereditarias graves que aparecieron en la raza durante el proceso de recuperación. Aparte de esto, el Perdiguero no presenta otros problemas importantes en su mantenimiento; sin embargo, hay que procurar que no coma demasiado pues tiene tendencia a engordar. Goza de buen apetito y es goloso en gran medida. Es conveniente que la alimentación esté bien regulada y sea equilibrada, para evitar problemas de obesidad o incluso que se deteriore su buena dentadura. Soporta largas cacerías sin beber y sin comer pero no podría sobrevivir sin el cariño de su dueño.

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