La alimentación de tu perro

Al igual que los demás habitantes de un hogar, las mascotas requieren una atención y unos cuidados continuos. Si, desde que la mascota llega a casa, le administramos una alimentación correcta podemos estar seguros de que nuestra mascota tendrá una feliz y larga vida a nuestro lado.

Al igual que los demás habitantes de un hogar, las mascotas requieren una atención y unos cuidados continuos. Si, desde que la mascota llega a casa, le administramos una alimentación correcta podemos estar seguros de que nuestra mascota tendrá una feliz y larga vida a nuestro lado.

 

Uno de los aspectos fundamentales a tener en cuenta a la hora de cuidar a nuestra mascota es su alimentación, si es la adecuada, crecerá fuerte y sana.

 

Es erróneo pensar que todos los perros comparten los mismos hábitos alimenticios ya que variarán en función de diversos factores como la raza a la que pertenece, su edad, su tamaño, etc. El pienso de los cachorros no es el mismo que va a comer un animal adulto debido a que las necesidades alimenticias de cada uno son diferentes.

 

No obstante, existen ciertas generalidades y no por ello menos importantes. Por ejemplo, un perro debe ingerir alimentos específicos para ellos ya que repercutirá positivamente en su salud y bienestar al contener proteínas que favorecen el correcto desarrollo de sus músculos. No conviene realizar cambios de forma brusca y repentina en sus hábitos alimenticios ya que podrían provocarle trastornos gastrointestinales. Cuando cambiemos de marca el proceso de transición de la antigua a la nueva debe ser gradual y se le debe administrar una cantidad menor para que se vaya acostumbrando poco a poco al cambio.

 

Los hábitos alimenticios han de ser una rutina diaria en el cuidado de nuestra mascota. Pero hay épocas del año en las que hay que prestar una especial atención a su alimentación porque el animal quizás necesite un mayor aporte de nutrientes y vitaminas. Esto es habitual en los meses de invierno por las bajas temperaturas a las que el animal tiene que enfrentarse por lo que necesitará una mayor atención en la alimentación, habrá que asegurarse de que sus defensas estarán en perfecto estado y poder evitar así posibles enfermedades. El ejercicio no se debe dejar de lado ya que será el complemento perfecto a la buena alimentación en esta estación tan fría y, muy importante, abrigar muy bien a la mascota.

 

Tenemos que enseñar al animal a seguir un horario en sus comidas. Es aconsejable repartir la ración diaria de alimento en varias tomas, lo normal es que sean tres durante la etapa en que son cachorros y dos para los adultos. Aunque éstos podrían tener una única toma, pero no es muy recomendable ya que si así se hiciera el perro pasaría 24 horas sin comer nada más y tras esa toma habrá ingerido alimentos en exceso lo que podría provocarle problemas digestivos. Además, conviene tener su bebedero de agua siempre provisto de agua.

 

A pesar de haber educado correctamente al animal y haya adquirido un hábito en las comidas regular, en un momento dado puede suceder que no coma todo lo que le hemos puesto en el comedero (a pesar de ser su ración habitual) o que no coma. Si no ha adquirido malas costumbres esto puede deberse a varias causas:

 

Ya está saciado. La solución es muy sencilla, tan sólo hay que reducirle la cantidad de cada toma hasta que vuelva a una rutina. Esto ocurre si el perro está totalmente sano y tiene una actividad normal y se le ve contento.

– La proporción entre el ejercicio y la cantidad de comida proporcionada no es la correcta, puede ser que le pasees poco y, por tanto, necesita una ración menor de comida para llegar a saciarse.

 

– Si hace mucho calor, no le obligues a comer, o ponle la comida después del atardecer, cuando el calor disminuya.

 

– Puede que se haya aburrido de la comida, dale un toque diferente, ‘condiméntasela’ ligeramente, por ejemplo, mezclando un trozo de sardina en aceite (de lata). Si tras esta modificación vuelve a comer normal es que ya estaba harto de que la comida siempre tuviese el mismo sabor.

 

– Está enfermo. Aparte de la pérdida de apetito observarás más comportamientos que han cambiado, en este caso llévale al veterinario si fuera necesario.

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