Felinos sobrenaturales

Las creencias sobre los gatos se han agrupado en torno a media docena de felinos: león, leopardo, pantera, tigre, jaguar y gato doméstico. Todos ellos han ocupado un lugar especial en las supersticiones, mitologías y arte y creencias religiosas de todas las culturas desde la prehistoria.   En las sociedades tribales los chamanes se identificaban con los felinos, que no sólo eran los mejores cazadores sino reyes de los animales. Así por ejemplo, los ch

Las creencias sobre los gatos se han agrupado en torno a media docena de felinos: león, leopardo, pantera, tigre, jaguar y gato doméstico. Todos ellos han ocupado un lugar especial en las supersticiones, mitologías y arte y creencias religiosas de todas las culturas desde la prehistoria.

  

En las sociedades tribales los chamanes se identificaban con los felinos, que no sólo eran los mejores cazadores sino reyes de los animales. Así por ejemplo, los chamanes potawatomi  norteamericanos creían en una pantera llamada Nampe´shiu que habitaba el tercer estrato del mundo de los muertos y se aparecía a los hombres destinados a ser grandes guerreros. En otros lugares del mundo hay numerosas historias sobre los hombres-tigre, hombres-leopardo u hombres-jaguares que dirigían las actividades del mundo espiritual.

 

 

La identificación de los cazadores, guerreros y chamanes con los leones, los tigres o los jaguares era un modo de adquirir prestigio por asociación. El deseo de identificación con los grandes felinos favoreció el culto al gato  y termino por impregnar el mundo de la realeza. La huella de esa relación se observa e numerosas estatuas esculpidas en piedra, figurillas modeladas en arcilla, mosaicos y frescos, que decoraron muchos monumentos de la arquitectura antigua.

 

La relación entre  gato y rey fue especialmente notable en el México azteca: la ceremonia de coronación de un nuevo rey estaba impregnada de la simbología del jaguar: este ascendía a un trono decorado con pieles de jaguar y se hacía sangre con un hueso del felino.

Por su parte, los gobernantes mayas precolombinas se sentaban en tronos esculpidos en forma de jaguar de tamaño natural confeccionado con unas setenta placas de jade.

 

 

La afinidad en el culto entre gatos y humanos, ya fueran espíritus de chamanes, guardianes de la realeza y de las puertas del inframundo, o adversarios de los héroes, se reflejó profundamente en los símbolos y en la imaginería religiosa y artística. Además de las citadas, fueron muy frecuentes  las representaciones de escenas mitológicas de lucha entre héroes y leones.

 

  

Desde la antigüedad  los grandes gatos han inspirado a los humanos miedo por su fortaleza y fiereza, pero también admiración por su velocidad, cautela, astucia y capacidad de camuflaje.

 

 

El profundo impacto que han ejercido sobre la imaginación humana se observa en el variado mosaico de imágenes antropomórficas, místicas y naturalistas que buen número de civilizaciones antiguas y de pueblos modernos han dedicado a los felinos.

           

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