Principales emergencias sanitarias y primeros auxilios en perros ¿Qué podemos hacer?

EMERGENCIAS SANITARIAS Y PRIMEROS AUXILIOS: ¿QUÉ PODEMOS HACER?En cualquier momento nuestro perro puede sufrir un accidente o un problema de salud imprevisto y que requiera una actuación rápida, primero por nuestra parte, después por un veterinario. Asimismo existen problemas serios, como los golpes de calor o las dilataciones-torsiones de estómago, que se pueden prevenir tomando unas medidas que nos ahorrarán posibles disgustos.Aquí te dam

EMERGENCIAS SANITARIAS Y PRIMEROS AUXILIOS: ¿QUÉ PODEMOS HACER?

En cualquier momento nuestro perro puede sufrir un accidente o un problema de salud imprevisto y que requiera una actuación rápida, primero por nuestra parte, después por un veterinario.

Asimismo existen problemas serios, como los golpes de calor o las dilataciones-torsiones de estómago, que se pueden prevenir tomando unas medidas que nos ahorrarán posibles disgustos.

Aquí te damos algunos consejos sobre qué hacer en las situaciones que se dan con más frecuencia, que te serán de gran utilidad.

 

FIEBRE: El único método fiable para determinarla, es mediante la toma de la temperatura rectal, para lo que te puede servir un termómetro de mercurio convencional o uno electrónico, sumergible en agua, que te permita su posterior limpieza. Recuerda que su temperatura normal oscila entre los 38 y 39ºC.

El que su nariz o trufa esté caliente y seca no siempre es signo de fiebre.

La temperatura debe ser tomada cuando el animal está en reposo y no después del ejercicio o paseo a temperaturas ambientales altas, pues en ese caso un posible aumento no será necesariamente signo de enfermedad.

Cuando existe fiebre el perro suele mostrarse fatigado (jadea para intentar bajar la temperatura), decaído, come menos o deja de comer…

No debes darle ningún medicamento de personas sin hablar antes con tu veterinario y si la temperatura supera los 40ºC, debes visitarle lo antes posible.

 

GOLPE DE CALOR: Se produce cuando el perro hace ejercicio o es dejado en un vehículo o un lugar poco ventilado y caluroso, cuando hay una temperatura ambiental elevada. Se suele producir en verano.

En estos casos, la temperatura corporal aumenta más de lo que el perro es capaz de controlar mediante el jadeo. Entonces comienza a tener dificultad para respirar o lo hace muy rápidamente, separa las patas anteriores para que entre mejor el aire en los pulmones y se encuentra aturdido. Si la temperatura pasa de los 42ºC, podrá comenzar a vomitar y entrar en estado de shock, produciéndose rápidamente la muerte.

Ante esta situación, debemos intentar bajarle rápidamente la temperatura sumergiéndole o duchándole en agua fresca y no excesivamente fría, y acudir cuanto antes a la clínica veterinaria más cercana, pues será necesario administrarle suero intravenoso y ponerle medicación que ayude a devolverle a su estado normal.

Es muy importante y fácil prevenirlo, evitando el ejercicio en las horas centrales del día en verano, y no dejándole nunca dentro del coche o lugares calurosos en esta estación. En cualquier caso, si se deja en el coche cuando la temperatura ambiental no es tan alta, conviene dejarlo a la sombra (teniendo en cuenta que ésta puede ir cambiando), y con las ventanillas lo suficientemente bajadas para que haya buena ventilación.

 

CONGELACIONES: Ocurren sobre todo en perros de trineo o que viven en zonas muy frías y en el exterior. Las consecuencias son idénticas a las de las quemaduras.

En este caso, debemos calentar lentamente las zonas congeladas con agua templada (a unos 30ºC), siempre y cuando el perro no vaya a salir nuevamente al exterior. Posteriormente habrá que aplicar alguna pomada cicatrizante y antibiótica sobre la zona afectada.

Es conveniente que lo vea tu veterinario/a para que valore si hay alguna lesión más profunda, que pueda requerir algún tratamiento adicional o incluso quirúrgico.

 

QUEMADURAS: Pueden ser fatales si superan más de la mitad de la superficie corporal, pues pueden dar lugar a importantes infecciones y deshidrataciones. Suelen producirse por las siguientes causas:

 

POR ELECTROCUCIÓN: Si se ha producido por morder un cable, debemos cortar la corriente eléctrica antes de manipularlo. Si está en shock, podemos intentar reanimarlo tal y como se indica en el apartado de “Insuficiencia Respiratoria”. Una vez fuera de peligro, se puede dejar correr agua fría sobre la quemadura, aplicar alguna pomada para quemaduras y acudir al veterinario.

POR SUSTANCIAS CÁUSTICAS O CORROSIVAS: Lavaremos bien la zona lesionada con agua fría. Si ha lamido o tragado alguna de estas sustancias, no debemos provocarle el vómito, anotaremos cuál es la sustancia si lo conocemos e informaremos de ello al veterinario rápidamente.

POR LLAMAS O EXPOSICIÓN A ALTAS TEMPERATURAS: Lavar también con agua fría y aplicar una pomada para quemaduras, acudiendo al veterinario si la quemadura es amplia.

 

INSUFICIENCIA RESPIRATORIA: Veremos que el perro jadea constantemente, separa las patas anteriores para que entre mejor el aire en los pulmones y las mucosas se ponen azuladas por falta de oxígeno (se ve muy bien esta coloración azulada en la lengua).

Puede producirse porque se haya un cuerpo extraño y esté obstruyendo la garganta. En este caso, no meteremos la mano en la boca si podemos evitarlo, pues lo más seguro es que no consigamos sacarlo y nos llevemos un mordisco. Lo ideal sería coger al perro por las patas traseras y sacudirle hacia abajo.

También puede estar producida por un colapso traqueal, una hemorragia pulmonar causada por un golpe fuerte, el agravamiento de alguna enfermedad crónica, etc.. En este caso podríamos practicar la respiración “boca a nariz”, cerrándole la boca e insuflando aire en la nariz, haciendo una ventilación cada 5 segundos aproximadamente.

Hay que verificar si se acompaña de paro cardiaco, colocando la mano sobre el lado izquierdo del tórax, por detrás del codo de ese lado. Si no notamos el latido, podemos hacer un masaje cardiaco externo, colocando al perro tumbado sobre su lado derecho y ejerciendo aproximadamente cinco presiones entre la 3ª y la 5ª costilla, alternadas con una ventilación nasal.

Es importante acudir sin demora a tu clínica veterinaria o centro de urgencias más cercano.

 

DILATACIÓN-TORSIÓN DE ESTÓMAGO: Se da sobre todo en perros de razas grandes y gigantes, que hacen ejercicio o sufren un estado de nervios después de haber consumido gran cantidad de alimento y/o agua.

El estómago se dilata y gira sobre su eje, comprimiendo órganos (como el bazo) y vasos sanguíneos importantes. El abdomen del perro se hincha, se pone duro y le duele y trata de vomitar, pero no lo consigue. Comienza a tener dificultad para respirar y, si si no se actúa a tiempo y con rapidez, puede haber lesiones orgánicas irreversibles que producen la muerte en poco tiempo.

Hay que llevarlo urgentemente a un veterinario, pero lo mejor en este caso es prevenir la aparición del problema, lo que podemos conseguir dividiendo su ración en al menos 2 tomas al día, y evitando que haga ejercicio o sufra situaciones de estrés después de comer.

 

En próximos artículos, te seguiremos contando algunos otros tipos de urgencias y la actuación en cada caso, que esperamos te sean de utilidad.

En cualquier caso no olvides, siempre que salgas o viajes con tu mascota, llevar contigo el teléfono y la dirección de tu centro veterinario o de urgencias más cercano.

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