Leishmaniosis Canina

Esta es una enfermedad que casi todos los dueños de perros conocemos o de la que hemos oído hablar alguna vez, por desgracia, pues son muchos los perros que la padecen.Popularmente se conoce como "la enfermedad del mosquito", pues se transmite por medio de la picadura de uno.No debemos confundirla con otras enfermedades que también se transmiten por picadura de mosquito, como la Filariosis, de la cual hablaremos más adelante y cuya prevalencia y área

Esta es una enfermedad que casi todos los dueños de perros conocemos o de la que hemos oído hablar alguna vez, por desgracia, pues son muchos los perros que la padecen.

Popularmente se conoce como "la enfermedad del mosquito", pues se transmite por medio de la picadura de uno.

No debemos confundirla con otras enfermedades que también se transmiten por picadura de mosquito, como la Filariosis, de la cual hablaremos más adelante y cuya prevalencia y área de rieso es bastante menor.

Aunque hoy por hoy no existen vacunas contra ella y los tratamientos usados hasta ahora no logran curarla del todo, hay algunas cosas que podemos hacer para prevenirla.

Si sigues leyendo aprenderás en qué consiste la enfermedad y el porqué de la importancia de tomar medidas de prevención contra la picadura de los mosquitos.

¿Quién la transmite?
El vector que produce el contagio de unos animales a otros son algunas especies de mosquitos del género Phlebotomus o Flebotomo, concretamente las hembras, pues solamente ellas se alimentan de sangre para poder producir los huevos. Las hembras viven 30 días y, una vez infectadas, pueden transmitir la enfermedad durante toda su vida.
La actividad de estos mosquitos comprende los meses más cálidos del año, aproximadamente de mayo a octubre, según las zonas (en las zonas más cálidas de España hay mosquitos prácticamente todo el año). Las condiciones ambientales para su óptimo desarrollo comprenden temperaturas medias de 15-20 grados, protección de la luz solar directa, humedad moderada y abundante detritus orgánico.
Durante el día, permanecen protegidos de la luz solar, mientras que muestran actividad en las horas crepusculares y nocturnas. La capacidad de vuelo de los adultos está limitada a distancias de 400-500 metros.
¿En qué zonas de España se da más la enfermedad?
Prácticamente se da en toda España, pero las regiones más afectadas son las de Baleares, Aragón, Madrid, Castilla y León, Cataluña, Levante, Murcia, Castilla la Mancha y Extremadura.
¿Quién la produce?
Se transmite a través del mosquito mencionado, pero la produce un parásito protozoo del género Leishmania, denominado Leishmania infantum, el cual tiene dos formas de vida denominadas promastigote y amastigote.
El mosquito Flebotomo se infecta al ingerir la sangre de un perro infectado por la Leishmania en su forma de amastigote. Estos amastigotes se multiplican en el tracto digestivo del mosquito y se convierten en la otra forma de promastigote, los cuales se sitúan en la boca del mosquito preparados para infectar al perro durante la próxima picadura. El periodo desde que pica el mosquito hasta que se forman los promastigotes capaces de infectar a otro perro, es de 6 a 14 días.
Cuando un mosquito infectado pica a un perro sano, le inocula los promastigotes, que se transforman entonces nuevamente en amastigotes, distribuyéndose por la sangre y la piel, pudiendo ser ingeridos por otros Flebotomos.
El periodo de incubación de la enfermedad o periodo desde que el mosquito infectado pica al perro hasta que se producen los primeros síntomas, puede ser de meses o años.
¿Cuáles son los síntomas más comunes?
Existen dos fases de la enfermedad: una fase cutánea, que normalmente aparece en primer lugar, y una fase visceral, mucho más grave, que suele suceder a la fase cutánea, transcurridos de 3 a 8 meses de los primeros síntomas. En general, podemos apreciar inicialmente los siguientes síntomas:

  • Pérdida de peso progresiva
  • Apatía y debilidad
  • En ocasiones anorexia y fiebre
  • Alopecia o pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, las orejas y la nariz
  • Abundante caspa
  • Conjuntivitis
  • Hemorragia nasal por uno o por los dos orificios
  • Crecimiento exagerado de las uñas
  • Aumento del tamaño de los ganglios linfáticos
  • Cojeras
  • Heridas en la piel, que no cicatrizan, sobre todo en la cabeza y en las zonas de las patas que rozan con el suelo al sentarse o tumbarse.
  • Signos gastro-intestinales

    La Leishmania se ha ido distribuyendo por todo el organismo a través de la sangre y la linfa, localizándose principalmente en el bazo, los ganglios linfáticos, la médula ósea, el hígado, los riñones y la piel. El cuadro inicial descrito, se va cronificando y se complica, observando entonces síntomas de insuficiencia renal y hepática en muchos casos, siendo la insuficiencia renal en la mayoría de ocasiones, la causa directa de la muerte. Observaremos entonces:

    • Diarreas y vómitos, muchas veces sanguinolentos
    • Estado caquéctico o de delgadez exagerada
    • Anorexia total
    • Apatía marcada
    • Infecciones secundarias que originan bronconeumonías
¿Cómo puedo saber si mi perro está infectado?
Además de por el cuadro clínico, tu veterinario diagnosticará la enfermedad de distintas maneras, la más habitual mediante un análisis de sangre que detecta los anticuerpos producidos frente a la Leishmania (IFI o ELISA) o la presencia del propio ADN del parásito (PCR). También puede diagnosticarse evidenciando el parásito en muestras de ganglios linfáticos o médula ósea.br> Estos análisis se realizarán cuando existan síntomas de enfermedad (para confirmarla) o bien como método de detección temprana de la infección, antes de que haya síntomas. En este caso, la época ideal para hacer el análisis será durante los meses de invierno, cuando han transcurrido de 1,5 a 3 meses desde la posible picadura del mosquito, de modo que ya será posible su detección mediante los métodos habitualmente utilizados para ello.
¿Existe tratamiento?
Sí, si se comienza a tratar antes de que haya causado insuficiencia renal. Existen distintas pautas y medicamentos usados para tratar esta enfermedad, siendo los más usados el antimoniato de meglumine a modo de inyectable, y el Alopurinol en comprimidos. Estos fármacos actúan destruyendo e impidiendo la multiplicación de la Leishmania. También se usan en ocasiones fármacos estimulantes de la respuesta inmune. Tu veterinario te indicará la pauta de tratamiento más adecuada al caso.
Estos tratamientos no son eficaces del todo, pues no consiguen la eliminación total del parásito, sino sólo la remisión de los síntomas y la disminución temporal (durante alrededor de unos 4 meses) de la capacidad de infectar a los Flebotomos cuando pican. Suelen producirse recaídas de la sintomatología entre 6 meses y 2 años después del tratamiento.
Por tanto, se mantiene como una enfermedad crónica, siendo necesario hacer análisis periódicos para detectar lo antes posible cualquier recaída y volver a tratar si es necesario.
Actualmente se están probando otros tratamientos en busca de uno que logre curar la enfermedad, habiendo cada vez más esperanzas de que esto pueda ser así.
¿Se deben tratar los perros enfermos o decidir la eutanasia?
Si no se opta por el tratamiento, es aconsejable realizar la eutanasia, ya que
sin tratamiento el perro morirá irremediablemente y además actuará como foco de contagio.
¿Hay alguna manera de prevenirla?
Sí, aunque ninguna con un 100% de eficacia, y todas encaminadas a evitar que el mosquito pique a nuestro perro.
Existen en el mercado sprays, collares y pipetas para aplicar al perro, con productos repelentes de mosquitos. También podemos usar algunos insecticidas contra ellos en nuestra vivienda y en los alojamientos de los animales, así como instalar mosquiteras en las ventanas para evitar su entrada en casa. Si es posible, evitaremos en las épocas de actividad de los mosquitos que nuestro perro duerma en el exterior.
Hoy por hoy, no existe ninguna vacuna eficaz para combatir la Leishmaniosis.
¿Afecta esta enfermedad a las personas?
Sí, pero nuestro sistema inmune es capaz de producir una respuesta inmune frente a la infección muy intensa y eficaz, siendo capaz de impedir la expresión de los síntomas, cosa que no ocurre en el perro. En zonas endémicas el número de casos clínicos en personas es casi nulo.
El riesgo de desarrollar la enfermedad sí aumenta en el caso de que la persona tenga alguna inmunodeficiencia grave (por padecer SIDA, personas sometidas a transplantes o quimioterapia.) Sin embargo en las personas la respuesta al tratamiento es muy buena, capaz de curar la enfermedad.
Con todo esto, nuestra recomendación es que acudas una vez al año al veterinario para realizar un análisis a tu perro que pueda detectar la infección a tiempo, preferentemente en los meses de diciembre y enero. De esta manera podemos tratarle a tiempo si es positivo a Leishmania y evitaremos que actúe como foco de contagio a otros perros.

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