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Las causas naturales son el factor que menos influye en los incendios forestales en Alicante

Las investigaciones prueban que casi todos son intencionados o producto de alguna negligencia La Guardia Civil tramitó el año pasado 35 infracciones penales e imputó a siete responsables

Las investigaciones de la Guardia Civil revelan que las causas naturales tienen una incidencia mínima en los incendios forestales que se registran en la provincia. Así lo pone de manifiesto el trabajo del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), ya que del total de siniestros sometidos al análisis de los agentes, aquéllos que llegan a alcanzar una envergadura mínimamente relevante, sólo un escaso porcentaje es atribuible a factores ajenos al ser humano.

De los treinta fuegos esclarecidos por el Seprona el año pasado, catorce resultaron intencionados y trece, producto de una imprudencia. Dos fueron consecuencia de accidentes y sólo uno tuvo su origen en causas naturales. Por estos hechos, la Benemérita tramitó 35 infracciones penales durante el 2007 e imputó a siete supuestos responsables, según refleja la información facilitada por la Subdelegación del Gobierno.

Los incendios forestales concentraron el año pasado el mayor número de infracciones penales, por delante de los cinco delitos cometidos sobre animales domésticos, los cuatro detectados en aguas continentales y los tres contabilizados contra el patrimonio histórico. Los hechos punibles computados en general suman 74, según indican las fuentes oficiales consultadas.

La actividad del Seprona está guiada por las campañas promovidas desde todas las administraciones, que van desde el control de las tallas de pescado y la comercialización de fauna y flora protegida a la prevención de toda clase de vertidos ilegales. En esta época del año, los esfuerzos comienzan a volcarse en la prevención de incendios que pueden arrasar la masa forestal alicantina. «A partir de ahora, coincidiendo con la Semana Santa, se presta especial atención al monte. Vigilamos que no haya acampadas incontroladas y que no se enciendan fuegos para cocinar», señala uno de los integrantes de la unidad.

La memoria anual muestra que la mayoría de las actuaciones del Seprona en la provincia guarda relación, en este orden, con la fauna, los residuos y las edificaciones y construcciones. En el primer apartado, el año pasado hubo 728 intervenciones, un 4% más que en el 2006. Uno de cada tres servicios tiene que ver con animales. En residuos se produjeron 596 actuaciones, un 1% más que en el 2006, mientras que en relación con las edificaciones hubo otras 138, según estos mismos datos.

El 25% de los trabajos desempeñados por las patrullas que velan por el medio ambiente en la provincia se llevó a cabo en municipios con una población superior a los 25.000 habitantes, incluyendo sus extrarradios y polígonos industriales. La vulneración de las leyes sanitarias provocaron en el 2007 dos arrestos por parte del Seprona, junto con dos imputados, que se suman a otros dos por presuntos delitos contra la ordenación del territorio.

Durante el último año, el incremento porcentual más elevado en el número de actuaciones se produjo en las denuncias contra el patrimonio histórico (200%), seguidas de los servicios en vías pecuarias, (50%), contra la atmósfera (un 44%) y contra la ordenación del territorio (34%).

Servicio meritorio

Entre los servicios más destacados completados en el 2007 por unidades del Seprona dependientes de la Comandancia de Alicante, cabe subrayar la localización de un desguace de vehículos clandestino en Alicante, con tres personas detenidas y una imputada.

También fueron arrestados dos hombres como presuntos autores de un delito contra la salud pública, ya que fueron relacionados con un matadero irregular ubicado en Fontcalent. La Guardia Civil evitó con su actuación en una explotación ganadera que se declarase un problema de salud pública en la provincia. En estas instalaciones supuestamente se sacrificaban animales sin medidas higiénico-sanitaria.

Los agentes detuvieron al propietario del complejo, un hombre de nacionalidad española, y a un ciudadano nigeriano que presuntamente hacía las funciones de matarife. Éste fue sorprendido, al parecer, cuando acababa de degollar a tres reses con la intención de comenzar a descuartizarlas.

Las carnes eran para el consumo humano, aunque nunca llegaron a entrar en la cadena de distribución en un sentido amplio. Las pesquisas reflejan que el dueño de la explotación supuestamente vendía a ciudadanos extranjeros los ejemplares más viejos, los que ya no salen al mercado. En la finca se había habilitado una especie de fosa donde se arrojaban las vísceras y demás restos.

El nigeriano detenido presuntamente suministraba esta carne a compatriotas, quienes no ponían ningún reparo, ya que los precios eran mucho más bajos de lo habitual. El asunto se encuentra ahora mismo en los juzgados, ya que se abrieron diligencias por la vía penal, por lo que el empresario se expone a recibir un castigo más allá de las meras sanciones administrativas.

Se da la circunstancia de que esta explotación tenía todas sus piezas cárnicas inmovilizadas, de forma preventiva, por los servicios territoriales de la Conselleria de Agricultura, a causa de un brote de brucelosis, una enfermedad infecciosa susceptible de que los animales la transmitan al ser humano.

Éste constituye uno de los ejemplos de actuación de mayor trascendencia dentro de las competencias del Seprona, puesto que repercute en la salud pública.

 

Fuente www.laverdad.es 

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