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La casa del amor de «Paca» y «Tola»

La seguridad y la naturalidad primarán en la primera prueba de fertilidad de las osas

Noticia de animalesMáxima seguridad y mínima intervención. Estas son las premisas que han marcado el proyecto del nuevo cercado de manejo osero en el concejo de Santo Adriano, que servirá para probar la fertilidad de «Paca» y «Tola» durante este año. El proyecto, que fue presentado ayer en la Casa del Oso de Proaza, tendrá una inversión aproximada de 300.000 euros y deberá estar listo en el mes de abril para permitir el traslado de los osos antes de su período de celo. El nuevo cercado servirá para controlar y manejar mucho mejor a los animales, garantizando así su seguridad.

Como explicó el presidente de la Fundación Oso de Asturias (FOA), Carlos Zapico, se trata del primer paso de un proyecto que persigue un viejo objetivo que «no se podía dilatar más en el tiempo» y que significa la continuidad, no sólo de éstas hermanas en particular, sino del oso pardo cantábrico en general.

El proyecto veterinario que guiará esta primer prueba de fertilidad está coordinado por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León y contará con la asistencia y la colaboración de los expertos del parque de la naturaleza de Cabárceno. Como explicó el director del FOA, fue este equipo el que recomendó un nuevo cercado, ya que el actual se construyó para que las osas vivan en semilibertad y no reúne las características necesarias para una primera monta natural. Este nuevo cercado se podrá utilizar en el futuro, según señaló Zapico, para continuar con el proyecto global que pretende conseguir la continuidad de la reserva genética que significan «Paca» y «Tola».

El nuevo recinto se ubicará en una finca llana, aledaña al actual cercado y en la que ya han comenzado las obras. Tendrá una zona común, un espacio para el ejemplar macho y otro más para las hembras. El profesor e investigador de la Universidad de León, Luis Anel, explicó que lo que se pretende es que «Paca» y «Tola» se acostumbren primero a la presencia del macho para, después, intentar la monta natural. «Los animales tienen que habituarse al nuevo cercado y luego a su nuevo compañero, tras un proceso de socialización. La hembra será la dominante y podrán estar en el cercado sin ver al macho. Luego serán las hormonas las que hagan el resto», manifestó Anel.

El nuevo cercado, que tendrá una pista perimetral para permitir el acceso a vehículos y la vigilancia diaria, intentará escenificar al máximo el hábitat de los plantígrados y contará con una valla de protección eléctrica. Además carecerá de esquinas para evitar que algún animal acorrale a otro.

Todo ello se complementará con una jaula-comedero que se colocará estratégicamente para permitir la salida de los osos a los distintos espacios del cercado. Este cubículo, que los osos podrán utilizar para refugiarse de condiciones climáticas adversas, servirá para guardar a los animales durante las noches. Como indicó Luis Anel, estas jaulas serán siempre accesibles a los cuidadores y tendrán un mecanismo que permite reducir el espacio de las mismas. «Podremos variar el volumen de la jaula. Si fuera necesario sería posible inmovilizar a cualquiera de los animales para realizar mediciones sin tener que utilizar métodos químicos como la anestesia», puntualizó.
También se descartó la intervención humana durante la monta de «Paca» y «Tola». El profesor e investigador aclaró que no se estimulará a los animales para provocarles un mayor celo y tampoco se utilizará ninguna técnica artificial para conocer el avance de la prueba. «No queremos interactuar en el proceso. Podríamos hacer ecografías para saber si las osas están preñadas, pero es más sensato esperar a que la naturaleza haga su trabajo. Lo que no descartamos es monitorizar el cercado para saber si esta primera monta trae consigo algún esbardo», matizó.

La naturalidad y el control primarán en este primer paso en la consecución de una vieja aspiración que hará seguir avanzando en la conservación del oso pardo cantábrico. Como puntualizó el director general de Biodiversidad y Paisaje del Principado, José Félix García Gaona, «Paca» y «Tola» han jugado un papel simbólico en la recuperación de esta especie que, a pesar de mejorar lentamente, sigue en peligro de extinción. «Si podemos ser optimistas de cara al futuro se debe a un intenso trabajo realizado en todos los ámbitos, también en la concienciación social, en la que estas dos osas han sido las protagonistas. Además, este proyecto es un nuevo impulso a la Senda del Oso y a los municipios que la conforman y que ya han visto cómo esta especie es también desarrollo», puntualizó.

Ahora sólo queda esperar para ver si «Paca» y «Tola» son madres. Los organizadores confinan en que así será.

 

Fuente www.lne.es 

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