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Cuba Grupo 9 Razas de perros pequeño

Bichon Habanero

Este excelente perro de compañía de origen cubano parece llevar consigo todo el espíritu caribeño dado que es pura simpatía.

PARA EMPEZAR…

Clasificación general: Razas de perros Pequeño  

Peso:

Peso Máximo: 5 kg

Peso Mínimo: 3 kg

Clasificación según FCI: Grupo 9

HistoriaAspectoCuidados específicos

Es difícil establecer con precisión el origen exacto de cualquier raza canina. Desde la antigüedad los perros han ido viviendo junto al hombre y desarrollando una serie de utilidades de las que se servían sus amos: de caza, de guarda, de pastoreo, de trineo, de presa, de salvamento, de muestra, de rastro, de agua, de compañía….., la funcionalidad ha sido la causa de su supervivencia a lo largo de los siglos. Hace unos 2.000 años el geógrafo griego Estrabón, evocó una ciudad de Sicilia llamada Mélita, de gran fama por sus pequeños perros exportados a todo el mundo por su belleza. Unos piensan que Malta es su verdadero origen y otros le sitúan en la isla adriática de Meleda. Los especialistas italianos han tenido la idea de recoger de la etimología la denominación melitéen, dando ésta a uno de los siete tipos de perros conocidos por el gran naturalista Aristóteles. El nombre proviene de malat, un vocablo semita que significa refugio o puerto. El primer Bichón del que hay constancia, el Maltés, es originariamente un perro de puerto que servía para la caza de los ratones y las ratas de los barcos y almacenes de tierra, siendo el primer ratero de la historia. Era muy apreciado por los navegantes y comerciantes marítimos que favorecían su cría y los llevaban a sus travesías, favoreciendo de esta forma la expansión de la raza.También en las tumbas de los faraones fueron halladas estatuas que puedan evocar este tipo de perros, a causa de su pequeña talla y también de sus cualidades de desratizador se convirtió rápidamente en un perro de compañía mimado por las ricas residencias griegas y después romanas, adquiriendo poco a poco un pelaje largo y sedoso, difundido por distintos pueblos de comerciantes del Mediterráneo.

El término Bichón es claramente menos antiguo, fue adoptado en la época del Renacimiento en Francia y es una contracción de barbillons, que significa perro barbudo o pequeño Barbet, en clara referencia a la barbas de estos perros. Originariamente se considera al Barbet enano como un Bichón de pelo rizado.Más tarde llega un periodo en que el perro tipo maltés se diluye un poco a causa de los cruces, para dar paso a los nacimientos de numerosas variedades de pequeños perros de compañía con abundante pelo suave, pero su arquetipo nunca llegó a desaparecer, siguiendo una evolución propia en los distintos países donde iba apareciendo.Tal es el caso de España, donde hay noticias de perros descendientes del legendario Barbet desde el siglo XIV, cuya entrada parece estar situada en las islas Canarias, por lo que fue llamado Bichón de Tenerife. Al igual que sus ancestros en las cerámicas griegas y egipcias, su imagen figura en tapices y pinturas de la Baja Edad Media y del Renacimiento, está presente en Italia y en Francia y en cuadros de pintores alemanes, holandeses y españoles, como Memling, Duero, Tiziano, Bruegel, Van de Venne o Goya. El inicio de la colonización española en Cuba, a partir del siglo XV, lleva a la isla dos tipos de colonos, los granjeros, principalmente de la isla de Tenerife, y los segundos llamados así a los segundos hijos de familias aristocráticas que partían en busca de nuevas empresas para acrecentar sus fortunas. Tenerife seguía siendo uno de los únicos puertos abiertos a Cuba para el comercio, debido a las restricciones impuestas en sus colonias por España. Los diarios de a bordo de naves que llegaron a Cuba a principios del siglo XVI, revelan que estos primeros colonos llevaban consigo a sus perros, la lógica nos lleva a pensar eran los perros de moda en Europa: el Maltés, el Barbet o su variedad española, el perro de Tenerife, (antepasados comunes de la familia Bichón), que fueron aceptados rápidamente por las familias más acomodadas del país. El perro faldero era considerado signo de refinamiento, y rápidamente invade el entorno familiar de la colonia.

Como resultado natural, el perro, al igual que otras muchas cosas que adopta el cubano, también va adquiriendo un sello particular, transformándose, atendiendo a condiciones de clima, alimentación y consanguinidad determinando un perro diferente a sus primos los europeos. Este nuevo can fue bautizado con el nombre de Blanquito de la Habana, debido a su color enteramente blanco. Es difícil tener la absoluta certeza de cómo pudo ser el Blanquito de la Habana, desde el punto de vista de su morfología externa, pero testimonios de la época lo describen como "…….el perrito Habanero (Canis Vellerosus) que existe en La Habana es más pequeño que el anterior (se refiere al Maltés) y se halla cubierto de una especie de vellón largo, rizado, blanco, satinado o sedoso. Los individuos que se han traído de Europa no pudieron resistir por mucho tiempo el cambio de clima".

Ya en el siglo XIX estaban sentadas las bases de un sistema comercial que propició el contacto con diversas culturas. Nuevas razas llegan a Cuba, entre ellas el Poodle o Caniche, que acompañan a la nueva oleada de inmigrantes franceses. Es aquí donde verdaderamente comienza la historia del Bichón Habanero. Con la entrada de diversas razas foráneas comienza una nueva etapa en la concepción del perro faldero en Cuba. Mediante el cruce con el Caniche, el Blanquito de la Habana adquiere color y aumenta la talla, pero no pierde su magnífico carácter. Estos cruces se realizaron bajo ciertos principios de control, lo cual permitió que se estableciera rápidamente un tipo lo suficientemente uniforme como para ser considerado como una nueva raza. Es así como surge el Bichón Habanero, portando las mejores características de sus progenitores, mantiene el carácter vivo, alegre e inteligente del Blanquito y adquiere robustez y tamaño gracias a Caniche.

El Habanero fue el perro de la aristocracia colonial hasta comienzos del siglo XX, cuando la intervención norteamericana impone sus modas, siendo sustituido por el Chihuahua, el Pomerania o el Pequinés, pasando a ser el juguete predilecto de la familia cubana que, de manera casi inconsciente, contribuyó a mantener viva la raza. Ya durante el siglo XX comienza un amplio gusto por la cría de perros en Cuba, se realizan las primeras exposiciones caninas en la isla, donde prevalecen mayoritariamente razas importadas, solo algunos criadores se dedican al Bichón Habanero. Con el triunfo de la revolución en 1959, la cría de perros sufre un duro golpe, ya que pasa a ser un signo de la mentalidad burguesa, no acorde con los principios populares de los nuevos cambios. La reconstrucción económica hace que la gente olvide a sus perros, pero la raza se extiende desde Estados Unidos hacia Europa, partiendo de un reducido número de ejemplares emigrados, principalmente Suecia, Finlandia, Holanda y Alemania. Mientras tanto en Cuba, a principios de los ochenta comienza a apreciarse un renacer de la afición y se fundan los primeros clubes de raza. Aún así el Bichón Habanero permanecía sumergido en el olvido, lejano del reconocimiento del gran público, a pesar que la Federación Cinológica Internacional (FCI) había aprobado un estándar para la raza desde 1963.

En 1987 se crea la Federación Cinológica de Cuba, ingresando de nuevo como miembro asociado de la FCI, es precisamente en ese año cuando se le retira el patrimonio del Bichón Habanero a Cuba, por lo que hoy aparece en la literatura más técnica como originario del Mediterráneo Occidental. Es aquí cuando hay una toma de conciencia y los amantes de la raza se reúnen, tras una cuidadosa búsqueda, encuentran a casi todos los Bichones Habaneros que quedaban en el país y comienzan a trabajar con ellos en el rescate de la raza. En 1991 se funda el Club Cubano del Bichón Habanero que realiza labores de selección y mejora de la raza, contando ya con varios campeones cubanos, el primero, Puppy triunfador de la Expocanina de 1993.
En la actualidad, el Club Cubano trabaja por la verdadera esencia del tipo del Bichón Habanero, un tanto desvirtuado en el continente europeo por la libre interpretación del estándar de la FCI, poco descriptivo y por tanto, propenso a desviaciones del tipo original. En 1999, Cuba pasa a ser miembro de pleno derecho de la FCI y aún hoy permanece a la espera de que le sea devuelto el patrimonio de la raza, una raza que es fiel representante de su idiosincrasia y que pertenece al patrimonio cultural del país, símbolo inconfundible de su identidad.

  • Apariencia General: El Bichón Habanero es un pequeño perro vigoroso, bajo sobre las patas, de pelo largo, abundante, suave y preferentemente ondulado. Sus movimientos son vivos y elásticos.
  • Proporciones Importantes: El largo del hocico es igual a la distancia entre la depresión fronto-nasal y la protuberancia occipital. La relación entre el largo del tronco (medido desde la punta del hombro hasta la punta de la nalga) y la altura a la cruz es de 4/3.
  • Comportamiento – Temperamento: Excepcionalmente despierto, es fácil de educar como perro de alarma. Afectuoso, de naturaleza alegre, es amable, cálido, gracioso, juguetón e incluso un poco bufón. Quiere a los niños y juega interminablemente con ellos.
  • Cabeza: De largo medio, la relación entre el largo de la cabeza y el largo del tronco (medido desde la cruz hasta el nacimiento de la cola) es de 3/7.
  • Región Craneal
    Cráneo: Plano hasta un poco convexo, amplio; frente poco elevada; visto desde arriba, es redondo en la parte trasera ya casi recto y cuadrado en los otros tres costados.
  • Depresión fronto-nasal: Moderadamente marcada.
  • Región Facial
    Trufa: Negra.
  • Hocico: Se adelgaza progresiva y ligeramente en dirección a la trufa, ni puntiagudo ni truncado.
  • Labios: Finos, netos, ajustados.
  • Mandíbula – Dientes: Mordida en forma de tijera. Se busca una dentadura completa. Se tolera la ausencia de premolares 1 (PM1) y de los molares 3 (M3).
  • Mejillas: Muy planas, no prominentes.
  • Ojos: Bastante grandes, en forma de almendra, de color marrón lo más oscuro posible. Expresión amable. El contorno del ojo debe ser marrón oscuro a negro.
  • Orejas: Implantadas relativamente altas, caen a lo largo de las mejillas formando un pliegue discreto que las eleva ligeramente. Su extremidad forma una punta poco marcada. Están cubiertas de un pelo en largos flecos. Ni distantes como aspas de molino, ni pegadas a las mejillas.
  • Cuello: De largo medio.
  • Cuerpo: El largo del cuerpo supera ligeramente la altura a la cruz.
  • Línea superior: Recta, ligeramente arqueada a la altura del lomo.
  • Grupa: Bien inclinada.
  • Costillas: Bien arqueadas.
  • Vientre: Bien recogido.
  • Cola: Llevada alta, sea en forma de bastón pastoral (con la extremidad superior curvada, en forma de voluta) o, preferentemente, enrollada sobre la espalda; está provista de un flequillo de largos pelos sedosos.
    • Extremidades
      Miembros Delanteros: Rectos y paralelos, sin grasa; buena osamenta. La distancia entre el piso y el codo no debe ser más grande que la distancia entre el codo ya la cruz.
    • Miembros Traseros: Buena osamenta; angulaciones moderadas.
      Pies: De forma un poco alargada, pequeños, compactos.
  • Movimentos: El Bichón Habanero tiene un caminar ligero y elástico, lo suficientemente vistoso y ágil como para subrayar su carácter alegre. Movimiento bien libre de los miembros anteriores los cuales se mueven rectos adelante, los posteriores dando el empuje en línea recta.
    Pelaje
    Pelo: La capa interna, lanosa, está poco desarrollada; a menudo está totalmente ausente. La capa de cobertura es muy larga (12-18 cm en un perro adulto), suave, lacia u ondulada, y puede formar mechas rizadas. Están prohibidos todo arreglo, todo emparejamiento del largo de los pelos con tijeras y todo depilación. Excepción: se autoriza una limpieza de los pelos de los pies, los pelos de la frente pueden ser ligeramente recortados a fin de que no cubran los ojos, y los pelos del hocico pueden ser ligeramente cortados, pero es preferible dejarlos al natural.

    • Color: Hay dos variedades de color:
      1) Raramente completamente blanco puro, leonado en las distintas tonalidades del leonado claro al habano (color tabaco marrón-rojizo); manchas del manto en estos colores; se admite el pelo ligeramente carbonado.
      2) Colores de manto y manchas admitidas en el parágrafo anterior (blanco, leonado claro a habano) con manchas negras, manto negro.
    • Tamaño: Altura a la cruz: de 23 a 27 cm. Tolerancia: de 21 a 29 cm.

Faltas: Cualquier desviación de los criterios antes mencionados se considera como falta y la gravedad de ésta se considera al grado de la desviación al estándar.
Faltas Graves: Aspecto general sin tipo. Hocico truncado o puntiagudo, cuyo largo no es idéntico al del cráneo. Ojos de ave de rapiña. Ojos demasiado hundidos o prominentes; manchas despigmentadas de los párpados. Cuerpo muy largo o demasiado corto. Miembros anteriores "en lira" (carpos próximos, pies desviados hacia el exterior). Pies deformados. Cola recta, no llevada elevada. Pelos duro, pelo poco abundante; pelo corto salvo en los cachorros; pelo arreglado.
Faltas Eliminatorias: Prognatismo superior o inferior. Trufa despigmentada. Ectropión y entropión, bordes de los párpados totalmente despigmentados. Tamaño que supera o no alcanza las normas indicadas por el estándar.
N.B: Los machos deben tener los dos testículos de apariencia normal completamente descendidos en el escroto.

El Bichón Habanero es un perrito de compañía que se adapta perfectamente a la familia, siendo un compañero perfecto para los juegos. Si hay algo que lo defina plenamente es su semejanza con el carácter cubano: abierto, bullanguero, siempre dispuesto a la fiesta y el jaleo, muy sociable y cariñoso. Se adapta perfectamente a cualquier estilo de vida . Es un perro pequeño pero robusto, no es propenso a enfermedades, es dinámico, juguetón y muy vivo. Siempre pendiente de su amo, tiene para él constantes gestos y aptitudes de cariño. Es muy extrovertido y no le importa compartir su hogar con otro perros.

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Arreglos.

El Habanero es un perro natural, el estándar de la raza no admite otro arreglo que el recorte del pelo sobrante en las almohadillas plantares y en las zonas higiénicas.

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