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Sanidad usará un rifle con narcótico para recoger perros vagabundos

Se va a emplear para los que no han podido retirar en verano por ser demasiado agresivos o huidizos
La perrera está al 75 por ciento de su capacidad, un volumen que la edil de Sanidad considera muy elevado

Noticias de mascotasLa galga de la rotonda de ‘Adolfo Suárez’ sigue deambulando por la zona y el pequeño cascarrabias de la urbanización ‘Valcorchero’ hace lo propio en este otro punto de la ciudad. Se trata solamente de dos de los perros vagabundos que desde principios de verano se mueven por distintos barrios de la capital del Jerte. El pasado mes de agosto la concejala de Sanidad, Raquel Puertas, ordenaba al personal de la perrera municipal que los retirase de la calle con urgencia.

Era la respuesta de la administración local a la llamada de atención lanzada desde la Protectora de Animales, que en julio advertía que el abandono canino era bastante mayor que otros años. El Grupo Municipal Popular apoyó esta demanda pidiendo, también, que se actuara sin demora.

Los perreros han intentado la captura de los más difíciles ofreciéndoles comida, pero aseguran que hay unos cuantos que se muestran demasiado huidizos y corren en cuanto advierten su presencia. Personal del parque de ‘Los Pinos’ han empleado cerbatanas con las que han lanzado dardos adormecientes, pero tampoco han llegado a buen puerto. Ahora, llega el turno del rifle que tranquilizará a los canes más agresivos y más huidizos, con los que no han dado fruto las otras prácticas.

La autorización para usarlo pasa por el visto bueno de la Guardia Civil, que ya le dio luz verde a principios de verano. Faltaba la aquiescencia municipal, que ayer mismo llegaba de la mano de la alcaldesa, Elia María Blanco, según indicaba la propia concejala, Raquel Puertas.

Heces en la calle

La medida se toma para intentar terminar con la presencia de animales vagabundos en la calle. Una realidad, que supone un riesgo para los ciudadanos, tanto desde el punto de vista de la seguridad como desde el de la salud. Desorientados, se mueven entre los coches y no están sometidos al tratamiento sanitario preciso para asegurar que no son transmisores de enfermedades.

Equinocosis, hidatidosis y otras zoonosis, son patologías que les pueden afectar. Además, ocasionan problemas al romper las bolsas de basura para acceder a la comida, al quedar sus heces dispersas por la calle y por la posible agresión hacia los transeúntes. En el medio rural, los perros asilvestrados pueden, además, ocasionar pérdidas económicas en el caso de que ataquen los rebaños.

Desde la Concejalía de Sanidad se pide a los vecinos que eviten dar comida a los animales que siguen vagando por la ciudad, para facilitar a los profesionales su recogida.

Mascotas en Navidad

El uso del rifle es uno de los frentes que ha abierto la Concejalía de Sanidad para luchar contra el abandono canino. El otro serán las campañas de sensibilización e información que van a poner en la calle a través de la nueva Escuela Municipal de Consumo y del Plan de Ciudades Saludables. «Pretendemos que se tome conciencia sobre la importancia de tener un animal en casa y la responsabilidad que implica, sobre todo de cara a las navidades, que es una fecha en la que es habitual que se regalen mascotas», señala Puertas.

Esta transmisión de información se verá reforzada con la organización de charlas, que estarán protagonizadas por algún personaje público que haya destacado por su defensa de los animales.

El abandono canino es un tema que viene de largo. El Ayuntamiento mantiene un convenio con la Diputación de Cáceres en virtud del cual la perrera de la finca municipal ‘Capote’ da, también, cobijo a los canes que los perreros del servicio provincial capturen en distintas localidades de la zona norte, pertenecientes a la zona de influencia de la capital del Jerte.

En el año 2006, con el ánimo de que los ayuntamientos circundantes estuviesen muy pendientes del abandono canino, Puertas introdujo en las ordenanzas fiscales una novedad: el municipio desde el que los laceros trajeran a Plasencia un perro vagabundo, tendría que abonar al consistorio de la ciudad una tasa de 60 euros.

El establecimiento de ese nuevo impuesto respondía, también, a la necesidad de cobrar por un servicio que es demandado desde distintos pueblos. La llegada de perros de fuera, aunque no es excesiva, sí supone un aumento del trabajo que se desarrolla en la perrera, un incremento del gasto destinado a este servicio y la ocupación de un espacio que en muchas temporadas del año precisamente no sobra.

No queda, sin embargo, otra opción que derivarlos hasta aquí, ya que los pueblos no suelen tener depósito municipal.

Hay 75 en la perrera

La mayoría de los animales foráneos llegan desde Malpartida de Plasencia y, aunque en menor medida, los hay también que vienen de puntos más alejados como el Valle del Ambroz o la zona de Almaraz.

La localidad de origen se conoce porque para que los perros ingresen cuando vienen de otro municipio es necesaria una ficha en la que el ayuntamiento de procedencia deja constancia de que ha sido capturado en sus límites.

Ese es el documento que enseñan en la perrera de destino los trabajadores del servicio que la Diputación ofrece, gracias al convenio que desde hace años mantienen con la Junta de Extremadura. El objetivo es prevenir las enfermedades que pueden transmitir los perros vagabundos, incontrolados o cimarrones.

En estos momentos, la perrera de la finca municipal ‘Capote’ da cabida a unos 75 perros, aunque está capacitada para acoger a un centenar, desde que hace un par de años entrara en funcionamiento un nuevo pabellón.

No está llena, es cierto, pero la cifra de animales que viven en ella le parece exagerada a la edil de Sanidad, «para una ciudad en la que viven 40.000 habitantes».

Por eso, se ha empeñado en rebajar esas cifras y fomentar las adopciones entre vecinos sensatos.

 

Fuente http://www.hoy.es

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