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Once detenidos en una operación contra el robo de galgos desarrollada en 15 pueblos

La Guardia Civil desarticula una peligrosa banda de Madrid y Toledo que se apoderaba de los perros previamente seleccionados en base a su calidad

noticias de perrosOnce personas procedentes de Madrid y Toledo han sido detenidas dentro de una operación llevada a cabo por la Guardia Civil de Zamora que ha permitido esclarecer una treintena de delitos relacionados con el robo de galgos en quince pueblos de la provincia y se han logrado recuperar 38 perros sustraídos. Concluye con éxito la "Operación Clavijo" (denominada así por el nombre del galgo zamorano que fue semifinalista en el Campeonato de España del año pasado), que comenzó hace seis meses en Zamora y se ha ido extendiendo por un total de 19 provincias, con un total de 40 detenidos.
El germen de la investigación se sitúa en los frecuentes robos de galgos que en los últimos años se vienen sucediendo en pueblos de Zamora, detectándose que un grupo organizado, que tenía como base las provincias de Madrid y Toledo, de forma sistemática se desplazaban a otras provincias para apoderarse de perros galgos que previamente seleccionaban en base a la calidad del can para la caza o la competición.

También se detectó que después de sustraer los animales, si no reunían las condiciones esperadas, los abandonaban o sacrificaban. En cambio, con los que eran de su agrado, les quitaban los microchips y les colocaban otros para aparentar legalidad en cualquier inspección. En los seis meses que han durado las investigaciones, se ha llegado a determinar que el grupo delictivo estaba compuesto por 11 personas, delincuentes habituales y con «cierto grado de peligrosidad», informa la Guardia Civil.

En la provincia de Zamora se les imputan robos de perros de raza galgo en Cañizo de Campos, Coreses, Morales de Toro, Castroverde de Campos, Morales de Toro, Gema del Vino, Vega de Villalobos, Fuentesaúco, San Cristóbal de Entreviñas, El Pego, Montamarta, Torres del Carrizal, Cerecinos del Carrizal y Villaescusa.
El modus operandi utilizado por este grupo consistía en desplazarse desde sus lugares de residencia a las Comunidades Autónomas de Castilla y León, Castilla la Mancha y Madrid, donde buscaban y localizaban a los canes que previamente habían seleccionado en los campeonatos oficiales a los que asistían.

Los integrantes de estas organizaciones contaban con intermediarios que seleccionaban a los mejores animales y se desplazaban a los puntos donde se celebraban las ferias, concursos, mercados, etc., para intentar conseguir perros con excelentes cualidades para la competición. Una vez seleccionado el objetivo, intentaban realizar la compra a sus dueños y ante la negativa de los propietarios a realizar la venta, recababan los datos necesarios para el seguimiento y localización del animal, con el fin de sustraerlos. Para cometer el robo empleaban fuerza y en algunos casos intimidaban a sus dueños y los amenazaban para que no denunciaran el hecho. Estas tareas suponían en no pocas ocasiones el traslado de algunos componentes de la organización desde sus lugares de residencia a otras Comunidades Autónomas, ya que, entre otros motivos, por alguno de los perros sustraídos se podía llegar a pagar hasta 30.000 euros.
Una vez sustraídos, los perros más cualificados eran destinados a la competición, venta o apuestas ilegales y los menos aptos eran sacrificados o utilizados como "sparring" para entrenar perros de pelea.

Para anular el sistema de identificación en los microchips, procedían a su extracción mediante un pequeño corte en la oreja. A continuación le implantaban el microchip de otro legalmente adquirido, pero con escasas cualidades para la competición.
Otro grupo de personas facilitaba a la organización lugares donde dejar los perros sustraídos un tiempo prudencial y así dificultar su localización, por lo que a cambio obtenían parte de la descendencia resultante de los cruces entre los animales.
La desarticulación llegó a su momento clave entre los días 21 y 24 de octubre en las provincias de Zamora, Madrid y Toledo, cuando se dispuso un operativo policial dirigido por la Comandancia de la Guardia Civil de Zamora con la participación y colaboración de las Unidades Orgánicas de Policía Judicial, Sepronas y Unidades Territoriales de las Comandancias afectadas, así como Equipos Especializados del GRS (Grupos Rurales de Seguridad).

En esas fechas se llevaron a cabo de forma coordinada, registros domiciliarios en Navalcarnero, Arganda del Rey, Velilla de San Antonio de la provincia de Madrid y Casarrubios del Monte en la de Toledo. Fruto de estas intervenciones se recuperaron 38 perros de raza galgo de los sustraídos y se imputó y detuvo a 11 personas relacionadas con estos robos y a un veterinario por su posible participación e la colocación de nuevos microchips a los perros robados.
Los detenidos son: E.G.L. de 49 años y E.G.B. de 22 años, ambos de la provincia de Toledo, así como P.G.L. de 41 años, A.G.F de 21 años, J.M.L.R. de 60 años, A.V.G. de 30 años, J.A.G.D. de 55 años, C.S.R. de 20 años, M.C.S.R. de 24 años, A.M.M. de 25 años y E.M.C. de 27 años, todos ellos de la provincia de Madrid.

Todos los perros recuperados se han entregado a disposición de la autoridad judicial en calidad de depósito a responsables de la Federación Española de Galgos para su custodia y examen veterinario, hasta ser reconocidos por sus legítimos propietarios. Las diligencias instruidas, personas detenidas y animales recuperados fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción Toro, que ordenó el ingreso en prisión de los tres cabecillas de la banda mientras el caso sigue bajo secreto sumarial.

Les implantaban microchips de otros animales adquiridos legalmente
De forma paralela a la la "Operación Clavijo se inició otra en Cuenca ("Operación Harry), extendiendo entre las dos sus tentáculos a 19 provincias, con 40 personas detenidas de dos organizaciones dedicadas al robo de galgos de caza y la incautación de 226 perros de esta raza, algunos de los cuales tenían un valor de hasta 30.000 euros. A los animales robados les implantaban microchips de otros perros legalmente adquiridos y los destinaban a la competición. Estas operaciones han permitido esclarecer 300 delitos contra el patrimonio y el orden socioeconómico, la protección de la flora y fauna, asociación ilícita y tenencia ilícita de armas, entre otros. Las investigaciones se iniciaron paralelamente en las provincias de Cuenca y Zamora, cuando la Guardia Civil detectó una sucesión de robos de galgos de caza. Posteriormente, se tuvo conocimiento del robo de 10 perros en Cantimpalos (Segovia), algunos de ellos considerados los mejores de los campeonatos de esta modalidad y valorados en unos 18.000 euros. Asimismo, en diversas provincias se localizaron varias personas con antecedentes en este tipo de hechos delictivos, que trasladaban a los perros en deficientes condiciones, en maleteros de turismos y con cortes bajo la oreja izquierda del animal.

En el curso de las operaciones se investigaron y esclarecieron delitos cometidos en las provincias de Albacete, Alicante, Badajoz, Cádiz, Ciudad Real, Córdoba, Cuenca, Granada, Guadalajara, Huelva, Jaén, Madrid, Murcia, Palencia, Sevilla, Toledo, Valladolid, Zamora y Zaragoza. Tras determinar todas las conexiones entre los integrantes de las dos organizaciones investigadas y localizar los puntos donde podrían encontrarse éstos y los animales sustraídos, la Guardia Civil estableció un dispositivo que permitió la detención de 40 personas y la recuperación de 226 galgos, 46 palomos de competición, 11 gallos de pelea y 2 loros.

En los 48 registros realizados se intervinieron más de 300 documentos caninos, microchips y jeringuillas de uso veterinario para inserción de microchips. Igualmente, se han incautado de 2 armas cortas, 1 carabina y 1 caja con 50 cartuchos de 9 mm, 1 escopeta de cañones recortados, 1 escopeta con numeración borrada, 10 plantas de Marihuana, un triturador y básculas; así como, palomos de competición y gallos de pelea.

 

Fuente http://www.laopiniondezamora.es

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