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Mascotas con diabetes

“No es una sentencia de muerte”. Con esas palabras, el Dr. Francisco Ortiz Vidal especificó, categóricamente, que una mascota puede llevar una vida sana y feliz, a pesar de padecer diabetes.

Noticias de la salud en las mascotas“No es una sentencia de muerte”. Con esas palabras, el Dr. Francisco Ortiz Vidal especificó, categóricamente, que una mascota puede llevar una vida sana y feliz, a pesar de padecer diabetes. El médico veterinario, quien tiene su práctica en Paseos Veterinary Center, es el “médico de cabecera” de Kai, un Schnauzer que, recientemente, fue diagnosticado con diabetes. El perrito, que próximamente cumplirá nueve años, está muy bien atendido gracias a los cuidados de su amo y a la experta atención de su médico.

Tristemente, cientos de mascotas -entre ellas, perros y gatos- mueren anualmente porque sus amos desconocen que sus animales están padeciendo de diabetes y no los atienden debidamente. Otras veces, los que ven a sus mascotas como objetos desechables optan por sacrificarlas para no enfrentar la responsabilidad de sus tratamientos.

Que lo pusiera a dormir

De hecho, en cuanto algunas personas se enteraron de que Kai había sido diagnosticado con diabetes, lo primero que le dijeron a su amo Félix Colón fue “que lo pusiera a dormir”. Por supuesto, este dueño responsable hizo caso omiso a esas recomendaciones. “Yo sé muy bien que tener un perro es un compromiso de vida”, aseguró Colón, quien diariamente le administra a su perro la debida dosis de insulina. Esté donde esté y haga lo que haga, su prioridad -llegada la hora del medicamento- es atender a su perro. Para suerte de este joven profesional, la mayoría de sus amistades, así como sus supervisores en su empleo, comprenden ese compromiso.

Pero, esta dedicación no es nada nuevo para Félix. Precisamente, por el seguimiento que él siempre le ha dado a la salud de Kai, fue que descubrió que se había vuelto diabético. “Kai siempre tendió a ser gordito. Y al igual que con las personas, esto lo predispuso a la diabetes”, relató. “Él siempre fue muy saludable, muy pocas veces tenía que llevarlo al veterinario”, añadió.

Al notar que Kai aumentaba de peso, Félix le aumentó el ejercicio y le cambió la comida a una natural, seca. “Pero ya él venía genéticamente predispuesto a engordar”, recordó.

Síntomas como los de los humanos

Lo primero que hizo sospechar a Félix que no todo andaba bien con Kai fue que tenía mucha sed. “Como era el mes de julio, se lo achaqué al calor del verano”, dijo. Pero, el perrito no sólo estaba tomando mucha agua, sino que estaba orinando muchísimo.

Llegado el mes de septiembre, el dueño notó que su mascota se estaba debilitando y estaba bajando de peso. “Lo llevé a emergencias y le encontraron el azúcar en 600”. A consecuencia de esto, al perrito le dio una pancreatitis y estuvo una semana hospitalizado. Fue sometido a una dieta restringida con antibióticos e insulina, entre otros medicamentos.

Después de esa semana de crisis, Kai fue referido al Dr. Ortiz Vidal. Ahora al perrito se le administran ocho unidades de insulina dos veces al día. “Es la misma insulina que usan los humanos”, aclaró Félix. “También, toma una pastilla para proteger el hígado”.

Ahora, Kai está estable y hasta tiene su chapita que dice que es diabético. Todo esto, por supuesto, cambió la perspectiva del joven dueño, quien organiza sus actividades diarias en torno a las necesidades de su perro. “Para mí, es como tener un hijo, es mi prioridad”, aseguró.

Consejos de los médicos

El Dr. Ortiz Vidal recomienda que los amos estén bien pendientes de sus mascotas diabéticas. Hay que velar la dieta y hacerles los chequeos periódicos para mantener la condición bajo control.

Por su parte, el Dr. Víctor Oppenheimer, presidente del Colegio de Médicos Veterinarios, observó que “la diabetes en los animales es similar a la de los humanos”. Sugirió, además, que los amos estén pendientes de cuánta agua toman sus animalitos y cuánto están orinando, así como de cuánto están pesando “ya que, con la diabetes, algunos animales engordan y otros rebajan. La meta con las mascotas”, continuó Oppenheimer, “es que los síntomas de la diabetes estén eliminados”, aunque los niveles de azúcar no se normalicen del todo. De hecho, “es preferible que el azúcar esté un poco alta a que esté demasiado baja, porque la mascota puede caer en un shock hipoglucémico y morir”.

Por último, Oppenheimer mencionó algunas razas que aparentan tener mayor tendencia a la diabetes. Éstas son: Schnauzer, Dachshund (salchicha), Beagle y Poodle miniatura. “Y es bien importante tener la diabetes controlada en perros y gatos porque, si no, puede haber consecuencias ulteriores como cataratas, prostatitis, cistitis, dermatitis y hasta broncopulmonía”.

En fin, la diabetes en los animales es bien manejable. Lo único que se necesita es el compromiso de nosotros, los humanos, para que puedan sobrellevarla.

 

Fuente http://www.primerahora.com

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