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Mascotas bendecidas por San Antón

Los tiempos cambian, pero las tradiciones se mantienen. Cuando la economía de las familias dependía en gran medida de la agricultura y la ganadería, el cuidado de los animales era primordial.

noticias de mascotasLos tiempos cambian, pero las tradiciones se mantienen. Cuando la economía de las familias dependía en gran medida de la agricultura y la ganadería, el cuidado de los animales era primordial. Por eso, sus dueños se afanaban en tenerlos en las mejores condiciones para que pudieran seguir desempeñando su labor y por eso, una vez al año, se encomendaban a San Antón Abad, a quien pedían salud para sus animales.

Ahora, muchos años después de aquello, las mascotas han tomado el relevo a los animales de labranza, pero la tradición de San Antón sigue más que presente en el imaginario colectivo. Prueba de ello fueron los cientos de mirandeses que en la mañana de ayer se desplazaron hasta la ermita de La Nave para cumplir con la cita del santo y una vez más, el templo se convirtió en una especie de zoologico en miniatura. Sí, los bueyes han desaparecido, pero su lugar lo han ocupado perros, gatos, caballos, tortugas, periquitos e incluso reptiles, convertidos sin quererlo en los protagonistas de la jornada.
Así, como manda la tradición, fueron muchos los que dieron ayer las correspondientes nueve vueltas en torno a la ermita, ya fuera solos o acompañados de sus mascotas. Eso sí, siempre hay algún despistado que pierde la cuenta y no sabe si ha terminado ya de cumplir con la tradición o todavía le queda alguna vuelta más.

Mientras tanto se iba preparando ya la bendición que posteriormente recibirían las mascotas, muchas de ellas en brazos de sus dueños y sin saber muy bien qué estaba pasando. Como es lógico, también hubo bendición para los caballos, cuyo número superó con creces el registrado durante los últimos años. Y es que, a diferencia de otras ocasiones, San Antón coincidió este año con un día festivo, por lo que apenas hubo impedimentos para acercarse hasta La Nave y en torno a 20 equinos camparon a sus anchas por el entorno de la ermita. Ni siquiera las amenazantes nubes impidieron que la jornada se llevase a cabo como estaba previsto.

Devoción y buen yantar

Finalizada ya la parte más religiosa, protagonizada por la misa en honor al santo, los allí presentes disfrutaron de un buen almuerzo. Para ello, los miembros de la cada vez más numerosa Cofradía de San Antón (que un día antes celebraron la misa por los difuntos y la habitual cena de hermandad) repartieron los tradicionales "bollos preñaos", un manjar clave en las festividades de la zona. En esta ocasión fueron alrededor de 4.000 los bollos de los que se dio buena cuenta.

Sea devoción o simple curiosidad, lo que está claro es que la celebración de San Antón está volviendo a tener poco a poco el protagonismo que tuvo antaño. A ello ayuda sin duda el trabajo que desempeña la Cofradía, que desde hace muchos años se afana en mantener viva la tradición entre los mirandeses.

 

Fuente http://www.elcorreodeburgos.com

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