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Los escarabajos saben contar

Investigadores valencianos descubren por primera vez que los insectos realizan cálculos.

De los escarabajos se saben muchas cosas, aparte de que son insectos que pertenecen al orden de los coleópteros y que existen alrededor de 350.000 especies descritas. Además de lo que puede encontrarse en cualquier enciclopedia sobre naturaleza, los científicos no cesan de descubrir nuevas facultades en estos insectos. Una de estas especies, elThorectes lusitanicus o escarabajo bellotero, permite con sus hábitos alimenticios el crecimiento de nuevas plantas en su entorno. Al dejar prácticamente intacto el embrión de las bellotas, este puede dar lugar a nuevos brotes.

Pero hay una capacidad mucho más humana (o al menos así se creía) que se le atribuye al escarabajo de la harina o Tenebrio molitor. Sabe contar, al menos de forma rudimentaria. Al igual que los bebés de más de seis meses, los escarabajos poseen el denominado "sistema aproximado de número", que les permite evaluar de forma aproximada la cantidad de objetos en un conjunto. A esta conclusión ha llegado un grupo de investigadores del Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de la Universitat de València, después de estudiar durante un año el comportamiento de estos insectos.

El avance tiene su importancia, puesto que es el primer caso de insectos a los que se le atribuye esta capacidad. El sistema aproximado de número se había descrito ya en mamíferos (fundamentalmente ratas y primates), así como algunas aves (gallinas, loros y palomas), peces y una especie de anfibio.

El trabajo investigador realizado por Pau Carazo (estudiante de doctorado perteneciente a la unidad de Etología del Instituto Cavanilles), Enrique Font (director de la unidad de Etología), Elisa Forteza (estudiante colaboradora en el laboratorio) y Ester Desfilis (antiguo miembro del Instituto Cavanilles y actual profesora en la Universidad Complutense de Madrid) ha sido publicado en Animal Cognition, revista de reconocido prestigio internacional dedicada al estudio de la cognición animal, informaron ayer fuentes de la institución académica.

El proceso simbólico de contar, que permite evaluar el número de objetos en un conjunto utilizando la lista de los números enteros, depende de conceptos y procesos cognitivos complejos relacionados con la adquisición de un lenguaje. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que las capacidades matemáticas dependen también de mecanismos innatos (no aprendidos) que ya aparecen en bebés en etapas pre-verbales.

Contar de forma aproximada

Uno de estos mecanismos, que se conoce como el sistema aproximado de número, permite a bebés evaluar el número de objetos en un conjunto de forma aproximada, y parece ser el rudimento cognitivo que permitiría a los humanos aprender a contar de forma simbólica.

De hecho, un estudio publicado en octubre en la revista Nature ha descubierto que la eficacia con que los seres humanos utilizan este sistema aproximado de número está íntimamente relacionada con su destreza en matemáticas, mientras otros estudios demuestran que se trata de un sistema que entra en funcionamiento cuando hacen cálculos matemáticos simbólicos.

Lo que en bebés, chimpancés, e incluso delfines, puede comprobarse con experimentos con diferentes grupos de objetos, con los escarabajos se realizó con fuentes con sustancias químicas. ¿Y qué olores se utilizaron? Uno al que los escarabajos no pueden resistirse, el de las hembras.

A un grupo de escarabajos se les presentaron varias fuentes de olores con presencia de un número diferente de hembras. Los investigadores detectaron que, en los casos en que los insectos reaccionaron ante estas fuentes, estos permanecían el doble de tiempo en los lugares donde había mayor presencia de muestras femeninas.

Precisamente, esta capacidad de contar es de gran utilidad a los coleópteros, puesto que le sirve para garantizar su supervivencia. Según explica el investigador Pau Carazo, los escarabajos presentan dos estrategias evolutivas. Tras el apareamiento, pueden optar por permanecer junto a la hembra o ir en busca de otros miembros del género femenino. Lo que decide dar preferencia a una u otra opción es la competencia. Si hay muchos machos en su entorno, optará por buscar más hembras. Y el escarabajo sólo lo puede saber disponiendo de un sistema aproximado de número que le permita contabilizar a sus contrincantes.

La habilidad de contar que, de momento, se ha descrito en el escarabajo de la harina podría ser común a otros miembros de su especie, e incluso a otros insectos. De hecho, en la revista Animal Cognition se ha presentado otro estudio reciente con abejas de la miel (Apis mellifera) realizado por investigadores de la Universidad de Queensland (Australia). Este trabajo pone en evidencia que al menos algunas especies de insectos parecen poseer mecanismos que les permiten contar de forma rudimentaria, destacaron desde la Universitat de València, desde donde añadieron que, 200 años después del nacimiento de Charles Darwin y 150 años después de la publicación de su obra más célebre, El origen de las especies, "la etología revela cómo el abismo que separa del resto al ser humano de las especies animales no es tal".

 

 

Fuente http://www.lasprovincias.es

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