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La fidelidad de los perros

Cuentan que cierta vez se hundió un barco que navegaba con 17 hombres. Uno de ellos llevaba un perro, que sobrevivió al naufragio. el animal nadó con los cadáveres hasta la playa, y se quedó allí custodiándolos hasta que los encontraron.

En Taiwán se celebra el año del perro, según lo establece la tradición del calendario chino. En los cien años que transcurrieron durante el siglo XX, el año del perro se celebró en ocho ocasiones desde el 1910.
En el presente siglo XXI se celebran cuat

Cuentan que cierta vez se hundió un barco que navegaba con 17 hombres. Uno de ellos llevaba un perro, que sobrevivió al naufragio, el animal nadó con los cadáveres hasta la playa, y se quedó allí custodiándolos hasta que los encontraron.

En Taiwán se celebra el año del perro, según lo establece la tradición del calendario chino. En los cien años que transcurrieron durante el siglo XX, el año del perro se celebró en ocho ocasiones desde el 1910.

En el presente siglo XXI se celebran cuatro veces, la última en el 2042. Es muy significativo porque los taiwaneses revelan una pasión extraña por los perros, a los cuales veneran de la manera más vehemente.

Los ciudadanos conviven con los perros como si fueran gentes. En el edificio donde vivo, en Taipei, hay una jovencita que de noche saca a pasear los tres perros que viven con ella en su apartamento. Son como parte de su familia. Y en el edificio del frente, una pareja tiene ocho perros, a los cuales saca en jaulas a calentarse cuando sale el sol.

Muchas personas sacan sus perros a pasear en coche como si fueran niños recién nacidos. Algunas damas y también caballeros, cargan sus perros en los brazos y mantienen animadas conversaciones con ellos.

Pero no vayan a pensar que por la presencia del animal la higiene puede ausentarse del ambiente familiar y social. De ningún modo.

La higiene es algo fundamental para los taiwaneses y con frecuencia he visto que cuando un perro se detiene en los parques o en las aceras de las avenidas a hacer necesidades fisiológicas, de inmediato el dueño del animal se detiene, extrae una bolsita plástica, se pone guantes desechables y recoge las heces fecales.

Los amos siempre están pendientes de este detalle, por ello andan equipados con sus bolsitas en las carteras o en los bolsillos del pantalón.

Incluso hay un lugar de Taiwán donde existe una estatua de un perro, la cual es adorada por los lugareños, quienes les piden protección en las dificultades, ayuda en los negocios y salud cuando se está enfermo.

Esto es en el templo de Shihmen. Los historiadores del templo cuentan que cierta vez se hundió un barco que navegaba con 17 hombres y que uno de ellos llevaba un perro. El animal nadó con los cadáveres hasta la playa, custodiándolos hasta que lo encontraron los habitantes de Shihmen.

Los 17 cadávares fueron sepultados pero el perro permaneció al lado de la tumba de su amo sin comer ni beber, muriendo días después.

Ante una demostración tan fuerte de coraje, gratitud y fidelidad, los aldeanos construyeron un templo con una estatua del animal para recordar y honrar su heroico comportamiento. Se llama El Templo de los 18 reyes.

Ese hecho aconteció hace alrededor de cuatro mil años, pero ha quedado para la tradición que el perro debe ser tratado con el calor y el consentimiento que se le da a un ser querido.

Tener un perro trae buena suerte, salud y acerca el dinero. Entre los taiwaneses quien no tiene un perro en su casa dispone de algo que lo simbolice, una estatua, una pintura o un retrato. De una u otra forma, el adorado animal siempre está presente en el hogar.

 

Por Rafael Pineda / El Caribe

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