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El pis de los perros, nocivo para las farolas

El orín de los canes contribuye al desgaste del galvanizado que recubre los soportes del alumbrado público

Cambio de farolas en la calle Miquel del Sants Oliver.  Foto: M. G. D.La mayor parte de los soportes de las farolas de Ciutat, tanto los enterrados como los semienterrados, tienen un aro enrasado con la acera que está en contacto con todo tipo de aguas (lluvia, limpieza), y es el sitio por donde la agresividad de estos elementos daña el galvanizado que recubre las farolas. Éste va desapareciendo dando lugar a poros que hacen que el agua entre en contacto directo con el hierro, provocando un deterioro por oxidación. Hasta que se produce este desgaste, pueden pasar entre 15 y 30 años, y posteriormente la farola debe ser cambiada.

Pero hay otro elemento que también corroe la base de las farolas, mediante un gesto inocente como el de un perro levantando su patita para hacer pis. El orín de los canes contribuye a este desgaste, aunque en ningún caso es el único causante de la corrosión del galvanizado, sino un factor más, aunque de mucho peso. La diferencia es que el desgaste del agua no se puede evitar y el del pis de los perros, sí. Un dato que más de un dueño podría tener en cuenta para aportar su granito de arena a la hora de cuidar el mobiliario urbano de Ciutat.

Las farolas que son retiradas por
deterioro son recicladas por empresas especializadas. Y si son quitadas por otras causas se reubican en otros lugares, como sucedió en el caso del parque de Ses Estacions, o en los aparcamientos gratuitos Martín Borneo en el barrio de Son Dameto o el del barrio de Son Sardina.

Que el Ayuntamiento tenga contentos a todos los ciudadanos no sólo no es fácil, sino también una utopía. Pero a veces, en este intento, los ciudadanos podrían colaborar un poquito más. Días atrás, esta redactora vio cómo un camión de la Empresa Municipal de Agua y Alcantarillado (Emaya) cortó durante media hora una calle para realizar la limpieza a presión de la vía pública. Muchos conductores que quisieron acceder a esa calle se enojaron y, lo que es peor, la tomaron con los trabajadores de Emaya: uno de ellos se bajó expresamente para insultar al conductor del camión cisterna. El trabajador se limitó a mirarle con cara de póquer, lo que enojó aún más al conductor, aunque ante la pacífica actitud del trabajador de Emaya, no le quedó otra que volver a su coche y buscar otra alternativa. Como dice el refrán, nunca llueve al gusto de todos.

Las calles de Palma ya están repletas de carteles que anuncian la próxima maratón de TUI, que se realizará el próximo domingo 19 de octubre, con el consecuente cierre de diversas calles de Ciutat. Podrá parecer que dichos carteles han sido colocados con demasiado tiempo de anticipación, pero lo cierto es que cada año hay despistados que no se enteran del evento y dejan sus coches donde no deben. Y más de uno se desayuna con que la grúa se ha llevado el vehículo, sobre todos los que aparcan en el paseo Marítimo.

 

Fuente http://www.diariodemallorca.es

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