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Bulldog Inglés

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El Bulldog Inglés es un animal majestuoso y antiguo, rarisimo, muy calumniado y, por regla general, poco comprendido.  Si se lo trata con bondad, si uno se ocupa mucho de él y si está a menudo en compañía.

  • CLASIFICACIÓN SEGÚN LA FCI: Grupo 2: Perros tipo Pinscher y Schnauzer Molosoides y perros tipo montaña y boyeros suizos > Molosoides
  • ASPECTO GENERAL – El Bulldog perfecto debe ser de tamaño mediano y pelo suave; con cuerpo pesado, grueso y bajo, cabeza maciza de facies corta, hombros anchos y patas robustas. Su aspecto general y actitud han de sugerir vigor, resistencia y gran estabilidad. El carácter debe ser equilibrado, afable y resuelto, y poseer una expresión pacífica y digna. Estos atributos han de juzgarse por su actitud y comportamiento.
  • PORTE – Su estilo y forma de andar son peculiares. Avanza con un trote pesado y desunido, moviéndose de manera ligeramente oblicua y dando la sensación de que se desplaza como un rodillo. La acción, no obstante, será libre, desembarazada y vigorosa.
  • PROPORCIÓN Y SIMETRÍA – Los rasgos característicos estarán bien distribuidos y mantendrán la adecuada relación entre sí, sin destacar ninguno por exceso o por defecto. De este modo, el animal no se verá deformado ni desproporcionado.
  • INFLUENCIA DEL SEXO – Al comparar ejemplares de distinto sexo hay que otorgar un margen en favor de las hembras, ya que éstas no presentan las características de la raza con el mismo grado de perfección y esplendor que los machos.
  • PESO – El más apropiado es de 25 kg para los machos, y de 22,7 kg para las hembras.
  • CAPA – El pelo ha de ser recto, corto, liso, ajustado, de textura fina, suave y brillante. (Sin flecos, plumeros, ni rizos). El color tiene que ser uniforme, puro en su matiz y lustroso. Los colores serán preferidos por el siguiente orden: 1)Rojo abigarrado. 2)Todos los demás colores abigarrados. 3)Blanco puro. 4)Rojo anteado o leonado puro. 5)Pío. 6)Calidades inferiores a las tonalidades dichas. Nota: Un pío perfecto es preferible a un abigarrado confuso o cualquier otra tonalidad pura que sea defectuosa. El negro puro es un color indeseable , pero se acepta cuando está en grado moderado dentro de las zonas abigarradas. Los abigarrados, para que se consideren perfectos , han de ser finos, igualados y con una distribución equilibrada de los colores concurrentes.
  • PIEL – La piel debe ser suave y suelta, especialmente en la cabeza, cuello y hombros.
  • ARRUGAS Y PAPADA – Cabeza y facies estarán cubiertas por arrugas pronunciadas, y la garganta, desde la mandíbula hasta el cuello, tendrá dos pliegues colgantes formando una papada más o menos pronunciada.
  • CRÁNEO – Muy grande, redondo, y de oreja a oreja medirá, por lo menos, la altura del perro hasta los hombros. Visto de frente, la distancia entre el ángulo de la mandíbula inferior y la parte más alta del cráneo parecerá muy elevada, dando este último la impresión de ser ancho y cuadrado. Visto de costado, la cabeza parecerá alta y corta desde el hocico hasta el occipucio. La frente ha de ser plana (no redonda , ni semi-circular), poco prominente y no rebasar las facies.
  • CACHETES – Redondeados, sobresaliendo por los lados y proyectándose hacia afuera más allá de los ojos .
  • STOP – Las proyecciones de los huesos craneales, frontal y temporales, que están bien definidas y son anchas, rectangulares y altas, producen un surco entre los ojos tan ancho como profundo. Dicho surco debe hallarse en medio de la frente, dividiendo verticalmente la cabeza y señalando la parte superior del cráneo.
  • OJOS y PÁRPADOS – Los ojos vistos de frente han de estar muy por debajo del cráneo y tan alejados de las orejas como sea posible. Se situarán completamente en la parte anterior de la cabeza, lo más separados posible el uno del otro, pero sin superar nunca la altura de los carrillos, incluso sus partes exteriores, los que además, estarán sobre una línea perpendicular al stop. Completamente redondos, de tamaño regular, nunca hundidos ni protuberantes y de color muy oscuro. Los párpados cubrirán la parte blanca del ojo cuando el animal mire al frente, y no mostrarán parpadeo.
  • OREJAS – Deben tener el arranque a buena altura del cráneo, o sea que el borde anterior de cada una -vistas de frente- ha de juntarse con el contorno craneal en el ángulo superior de este contorno, quedando así bastante separadas, altas y tan distantes de los ojos como sea posible. Tienen que ser pequeñas y delgadas. Las más apreciadas son las llamadas ‘orejas de rosa’ que doblan hacia adentro su borde inferior trasero, en tanto que el superior delantero se dobla hacia arriba, hacia atrás y hacia afuera, mostrando parte del interior del conducto auditivo. (Las orejas no deben ser erectas, ni plegadas hacia adelante y nunca deberán ser recortadas.
  • FACIES – La facies, medida desde el extremo del maxilar hasta la trufa tiene que ser muy corta. El hocico será también muy corto, ancho, vuelto hacia arriba y profundo desde la comisura ocular a la bucal.
  • NARIZ – Grande, ancha y negra, con un pliegue bien definido entre cada fosa nasal. La distancia entre el punto más bajo del stop, en medio de los ojos, y la trufa debe ser muy corta y no exceder la medida entre la trufa y el labio inferior. Las trufas que no son negras resultan indeseables y las de color carne son descalificantes.
  • BELFOS – Son gruesos, anchos, colgantes y muy profundos. Tienen que pender a cada lado de la mandíbula inferior, unir el labio inferior al frente y cubrir casi por completo los dientes, los que se observa ligeramente cuando la boca está cerrada.
  • MANDÍBULAS – Han de mostrarse macizas, muy amplias , rectangulares y salientes, proyectándose la inferior mucho más allá que la superior y torciéndose hacia arriba.
  • DIENTES – Deberán ser fuertes, con los caninos bien separados. Los seis dientes pequeños que en la parte delantera se hallan entre los anteriormente citados, deben estar colocados sobre una línea perfectamente igualada.
  • CUELLO – Corto, muy grueso, profundo, fuerte y bien arqueado por detrás.
  • HOMBROS – Musculosos, pesados, bien separados e inclinados hacia afuera, dando estabilidad y potencia.
  • PECHO – Muy amplio, profundo y compacto.
  • CUERPO – Debe ser amplio, con los costados llenos y las costillas convexas y profundas, Ha de estar colocado bien bajo entre los hombros y brazos a fin de que ofrezca un aspecto ancho, bajo y paticorto. El cuerpo estará bien recogido hacia arriba, con el vientre replegado y no saliente.
  • DORSO – Tiene que ser corto y fuerte, muy amplio a la altura de los hombros y, en comparación, más estrecho en el lomo. Descenderá un poco por detrás de los hombros hasta alcanzar su parte más baja, para elevarse luego hacia la riñonada (cuyo punto más alto estará al mismo nivel que los hombros) y curvarse después súbitamente en dirección al rabo, formando un arco (muy característico en esta raza)
  • PATAS DELANTERAS – Serán cortas, robustas, rectas y musculosas, bastante separados entre sí y con pantorrillas que las arquean hacia el exterior. Sus huesos no estarán torcidos, ni sus pies excesivamente separados.
  • CODOS – Bajos, hacia afuera y despegados del cuerpo.
  • PATAS TRASERAS – Han de ser fuertes, musculosas y más largas que las delanteras, a fin de que el lomo se halle a una altura superior a la de la cruz. Los corvejones son bajos y un poco curvados, lo que proporciona la suficiente longitud a la parte comprendida entre éstos y el lomo para que las patas delanteras posean una fuerza notable. La parte inferior de la pata, corta, recta y fuerte, mantendrá la segunda articulación ligeramente girada hacia afuera y separada del cuerpo. Así se consigue que los corvejones se encuentren próximos entre sí y que los pies se tuerzan hacia afuera.
  • PIES – De tamaño regular, compactos y bien asentados. Dedos gruesos, ampliamente separados por arriba, con nudillos altos y uñas gruesas y cortas. Los pies podrán ser rectos o un poco desviados hacia afuera; los posteriores se mostrarán claramente orientados hacia afuera.
  • RABO – Podrá ser recto o atornillado (nunca curvado o replegado). Arranca bajo, surge en línea recta y se inclina luego hacia abajo. Su longitud es moderada, más bien corta, y presenta una raíz gruesa y una extremidad delgada. Si es recta deberá ser cilíndrica y de conicidad uniforme. Si es atornillado, sus curvas y dobleces han de estar bien definidas; puede ser quebrado y hasta nudoso, pero ninguna porción del miembro debe llegar más arriba de la raíz.
  • DESCALIFICACIÓN – Trufa marrón o de tonalidad carnosa.

Como su nombre indica, antes de que se convirtiera en el inseparable acompañante de John Bull, fue un perro de toros destinado, según una tradición muy antigua cuyo primer objetivo era mejorar la calidad de la carne, a hacer correr a las reses antes de llevarlas al matadero porque los tratantes se habían dado cuenta de que así se conseguía que la carne fuera más tierna y sabrosa. Por este motivo los carniceros utilizaban mastines, perros muy valientes como para enfrentarse al furor de los toros; en Inglaterra se recurrió a los antepasados del mastiff para desempeñar ese papel. Durante la edad media los enfrentamientos entre toros y perros se convirtieron muy pronto en una diversión tan apasionante que acabaron siendo considerados como pruebas deportivas —bull baitings-. Sin embargo por esa misma época el mastiff quedaría reservado para la nobleza y por consiguiente, quienes no tuvieran el honor de pertenecer a las clases elevadas británicas no tenían más remedio, si querían organizar bull baitings, que utilizar perros de tamaño más pequeño aunque no menos combativos. Ese es el origen del bulldog inglés. Si bien el parlamento británico terminó por prohibir el bull baiting en 1835, la crianza del bulldog inglés se fue abandonando poco a poco hasta que algunos criadores fundaron en 1864 el primer club con el seudónimo “Philo Kuon” (el amigo del perro), redactando un estándar.

Detrás del aspecto serio, constantemente preocupado, del cachorro bulldog se esconde un verdadero payaso lleno de vitalidad, que brinca, salta y se duerme con expresión beatífica. Cuando llega a la edad adulta sigue siendo un perro lleno de vitalidad que mantiene un aire severo y gruñón. En realidad, el bulldog inglés está siempre atento a cuanto sucede a su alrededor y es un perro sensible. Hay, pues, que empezar a desarrollar su excelente carácter, educándolo con dulzura y estimulando su inteligencia.

Con los niños es uno de los animales más complacientes y pacientes que existen. Ante el extraño que se acerca se convertirá en un animal decidido y vigilante —aunque sin agresividad-. No es ruidoso, ladra poco y siempre con razón, y con los demás perros se muestra tolerante a condición de que no lo agredan.

El propietario deberá procurar que haga ejercicio respetando su ritmo, para que se haga musculoso y aumente su capacidad respiratoria. Se ha de evitar que se excite a menudo padece estrés- y, sobre todo, no exponerlo al calor, su principal enemigo contra el que está indefe

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